Tapia, Messi y una foto que interpela mucho más que al fútbol
Mientras la Selección ilusiona a millones, el presidente de la AFA vuelve a posar junto al mejor del mundo en medio de investigaciones judiciales que, una vez más, parecen avanzar al ritmo de la conveniencia política y no de la Justicia.
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Hay imágenes que transmiten alegría. Otras generan admiración. Y algunas, inevitablemente, invitan a hacerse preguntas.
La fotografía de Claudio “Chiqui” Tapia junto a Lionel Messi y Rodrigo De Paul, en la intimidad de la concentración de la Selección Argentina, muestra al capitán sonriente, pleno, goleador y otra vez líder de un equipo que ilusiona con conquistar un nuevo Mundial.
Pero detrás de esa postal perfecta aparece una figura que, lejos de representar únicamente al fútbol, carga sobre sus espaldas un pesado expediente judicial.
Porque Tapia no es solamente el presidente de la AFA. También es un dirigente investigado por la Justicia argentina, que curiosamente encontró el momento ideal para levantarle una restricción que le impedía salir del país justo antes del Mundial. La autorización llegó a tiempo para viajar. El resto podrá esperar.
Y esa es, precisamente, la historia repetida de la Argentina.
La Justicia suele caminar con paso cansino cuando el investigado conserva poder. Todo parece detenerse mientras las cámaras enfocan los triunfos deportivos. Los expedientes descansan. Las citaciones se enfrían. Los tiempos judiciales parecen acomodarse a los calendarios políticos y futbolísticos.
Si Argentina levanta nuevamente la Copa del Mundo, seguramente la foto quedará inmortalizada como la del dirigente junto al mejor futbolista de todos los tiempos.
Pero si algún día la pelota deja de entrar, si aparecen los malos resultados y el respaldo político comienza a desvanecerse, probablemente la misma Justicia que hoy parece paciente recupere una velocidad desconocida. Entonces llegarán las citaciones, las declaraciones y las explicaciones.
Porque hay preguntas que siguen esperando respuestas.
¿Cómo se explica un patrimonio que incluye una residencia de dimensiones extraordinarias y una colección de vehículos de altísima gama? ¿Cómo se construye semejante nivel de riqueza? Son interrogantes que deberán responderse donde corresponde: en los tribunales y con pruebas, no con fotografías.
La historia argentina ofrece demasiados antecedentes de dirigentes que confundieron el poder con la impunidad. Muchos creyeron que la cercanía con los ídolos, los cargos o los éxitos deportivos alcanzaba para ponerlos a salvo. Casi nunca fue así.
Messi seguirá siendo Messi por lo que hace dentro de la cancha.
Tapia, en cambio, deberá demostrar fuera de ella aquello que ninguna copa, ningún campeonato y ninguna fotografía pueden acreditar: el origen y la transparencia de su patrimonio.
Porque los goles emocionan.
Las imágenes impactan.
Pero los expedientes, tarde o temprano, terminan hablando.

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