Volver a creer
Si hay un acto que repetimos diariamente y generalmente no nos damos cuenta, es el de creer que las cosas saldrán bien. Desde las cotidianas tareas como el acto doméstico de preparar una comida o resolver temas administrativos en las instituciones, están rodeadas de la expectativa que salga bien. Se aprecia mucho más este comportamiento cuando realizamos viajes, paseos o se organiza un fin de semana diferente. Habita en la naturaleza humana la condición de pensar favorablemente lo que está por venir.
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Por supuesto que también existen aquellos que tienen sus ojos atentos al posible malestar o al negativo pensamiento sobre cómo pueden suceder los hechos venideros. Ambas son tendencias instaladas en las estructuras psicológicas y no resulta fácil modificarlas.
Podemos decir, uniendo criterios, que creer creemos todos, algunos con tendencias optimistas y otros, pesimistas. Entre ambos se ubican quienes se autodenominan realistas, objetivos o criteriosos. Y ciertamente lo son, porque sus raíces obedecen al predominio del factor mental que se relaciona con los pensamientos lógicos. Para entender esto debemos recordar que existen dos campos diferenciados que acompañan los comportamientos. Los de orden emocional y los de orden lógico. Ambos conviven en cada persona pero con preponderancia de uno sobre otro. Así las personas que sostienen sus intercambios y percepción del mundo a través de la lógica, tienden a ser realistas, poco amigo de lo que no se tiene certeza y para ellos /as, la ambigüedad resulta inquietante. Podríamos afirmar, que se sienten muchos más cómodos en contextos de previsibilidad que en aquellos que poseen incertidumbre. Las personas lógicas, desde la perspectiva biológica, son herederos directos de la predominancia del hemisferio cerebral izquierdo, el cual está relacionado con la parte verbal. Son capaces de reconocer grupos de letras formando palabras y grupos de palabras formando frases. También se ocupan de la aritmética y la lógica.
Esta mitad es la más compleja y es la dominante en la mayoría de individuos. En ella se encuentran dos estructuras relacionadas con la capacidad lingüística del ser humano: el llamado �SÁrea de Broca⬝ y el �SÁrea de Wernicke⬝. La primera de ellas tiene como función la expresión oral, mientras que la segunda es la que se encarga de la comprensión del lenguaje.
Además de esto, al hemisferio izquierdo se le atribuyen capacidades de análisis, razonamientos y resolución de problemas numéricos o deducciones.
Los pensamientos de este hemisferio son realistas, fríos y dominantes, y entre los grupos de personas que más utilizan esta parte del cerebro se encuentran los científicos o ingenieros.
Pero no debemos olvidar que ambos hemisferios, están interconectados e integrados.
Paralelamente, el hemisferio derecho, posee otras cualidades. Así, la imaginación y la creatividad suelen ser características sobresalientes de las personas que desarrollan este hemisferio, que presenta una forma de elaborar y procesar información muy diferente al izquierdo. Es, esencialmente, un hemisferio integrador, especializado en sensaciones, sentimientos y habilidades visuales y sonoras, como la música o el arte, pero no tanto las verbales.
Incluye varios tipos de información, como los sonidos, imágenes, olores y sensaciones, transmitiéndolos como un todo. En él se ubican la percepción u orientación espacial, la facultad para captar o expresar emociones o los aspectos no verbales de la comunicación.
Además también está relacionado con la intuición o el recuerdo de caras, voces, o sonidos. Esta parte del cerebro piensa y recuerda en imágenes, por lo que las personas que tengan más desarrollada esta zona del cerebro, recuerdan, aprenden e incluso estudian de forma visual.
Actividades como dibujar, soñar despiertos, lectura, meditación, ejercicio físico, música o escrituras, son frecuentes entre las personas en las que predomina el hemisferio derecho de su cerebro.
Suelen ser personas muy imaginativas y creativas, entre los que se ubican y destacan, músicos, artistas o inventores.
Retornando al concepto inicial de este artículo que refiere que en la naturaleza humana habita la condición de pensar favorablemente lo que está por venir, ciertamente que aquellos con predominio del hemisferio derecho, son lo que siempre �Sestán anotados⬝ en la percepción favorable del futuro. A diferencia de los otros, que necesitan apoyarse en su comprensión lógica para afirmar alguna creencias acerca del porvenir inmediato. Prefieren expresar lo que piensan y no tanto lo que sienten, ya que a esta parte de sus percepciones internas, no le tienen la confianza que si le otorgan a sus pensamientos.
Pero como decíamos al inicio, unos y otros, son socios del creer que las cosas saldrán bien, aunque nadie tenga certeza de que así sucederá. Solo que las personas más realistas (lógicos) siempre evitan mostrar abiertamente esta postura optimista. Ya fue dicho: esconden sus emociones.
Se le adjudica a Fernando Savater, filósofo e intelectual español, escritor de conocidas obras, como �S�0tica para Amador⬝, publicada en 1991, el siguiente pensamiento �SComo educadores sólo podemos ser optimistas. Con pesimismo se puede escribir contra la educación, pero el optimismo es necesario para ejercerla. Los pesimistas pueden ser buenos domadores, pero no buenos maestros. La educación es un acto de coraje, (cobardes y recelosos), abstenerse⬝
Hay muchos artistas que dieron cuenta de su amor a la esperanza, pero pocos le dieron entidad y popularidad al optimismo como Joan Manuel Serrat en �SHoy puede ser una gran día⬝, cuyas primeras estrofas (solo para disfrutarlas) dicen así:
Hoy puede ser un gran día
Plantéatelo así
Aprovecharlo o que pase de largo
Depende en parte de ti
Dale el día libre a la experiencia
Para comenzar
Y recíbelo como si fuera
Fiesta de guardar
No consientas que se esfume
Asómate y consume
La vida a granel
Hoy puede ser un gran día
Duro con él
Lic. Mario Sarli - Psicólogo
