Un concordiense celebridad de la medicina argentina
Miguel Ángel Etcheverry fue uno de esos ciudadanos de Concordia que trascendió a la notoriedad por méritos propios, como algunas otras notables personalidades de nuestra ciudad.
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Había nacido en Concordia en la calle San Luis nº 626 el 1º de octubre de 1905 siendo el menor de doce hermanos, hijo de padres vascos radicados en la Provincia de Entre Ríos, eran de aquellos que sembraron trigo y cosecharon doctores. Miguel Ángel Etcheverry estudió en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires recibiéndose de médico en 1931 con destacadas calificaciones.

Homenaje del Congreso Argentino de Hematología.
Con una placa colocada en San Luis 626 donde naciera el Dr. Etcheverry con el siguiente texto:
Dr. Miguel Ángel Etcheverry 1905- 1974 �SNació en este solar. Maestro e Investigador Honra de la Medicina Argentina. Homenaje del Congreso Argentino de Hematología 12 de Octubre de 1977
Comenzó su carrera en el Instituto Jenner y en el Instituto de la Municipalidad de Buenos Aires.
Fue nombrado médico en el Servicio de Hematología del Hospital Rivadavia al que ingresó como asistente. Su nombre y su trayectoria están estrechamente relacionados con la Hematología Argentina y precursor en el estudio del Factor RH. Siendo luego un destacado investigador y referente en este campo y en el desarrollo del mismo.
Sería nombrado en 1969 consultor en Hematología del �SHospital Bartolomé Churruca⬝ y luego en el �SInstituto Mariano Castex⬝.
El Dr. Miguel Ángel Etcheverry tuvo un prestigio inmenso, siendo una autoridad nacional en Histología y Hematología contribuyendo al avance de la medicina en estos campos.
Fue autor del trabajo sobre el �SFactor RH en personas de ascendencia ibérica e itálica residentes en la Argentina⬝ (Buenos Aires 1947); �SEl Factor Rhesus, su genética e importancia clínica⬝ (Buenos Aires 1945⬝; �SGrupos Sanguíneos y Factor RH en vascos⬝ (Buenos Aires; Zarauz, 1959).
Su carrera científica se desarrolló en el �SHospital Rivadavia⬝ al que ingresó como practicante. Su nombre y su historia están íntimamente relacionados con la Hematología Argentina. Fue considerado un maestro en todo el sentido de la palabra ya que abrió caminos científicos en temas como �SLeucemia y Cáncer como enfermedad molecular⬝, �SInmunología y Genética⬝; �SFactor Rhesus y otros Grupos Sanguíneos⬝ que le valieron premios y distinciones: PREMIO NACIONAL DE CIENCIAS 1964, PREMIO EDUARDO WILDE, PREMIO DR ARTURO ZABALA, PREMIO INTERNACIONAL BIENAL DE LALCEC.
En 1970 fue designado en forma unánime para ocupar el sillón nº 5 de la Academia Nacional de Medicina, el mismo que ocupara el Premio Nobel de Medicina Bernardo Houssay.
Su hombría de bien y sus méritos profesionales se combinaron en la creación de la Sociedad Argentina de Hematología que presidió durante 22 años. Fue su iniciador y también el elemento aglutinante, cuando las dificultades de las circunstancias del momento reclamaban una figura de su estatura.
Publicó 9 libros y más de 100 trabajos en medios científicos nacionales y del exterior. Luego de 43 años dedicados a la investigación se jubiló.
Siguió su carrera como Consultor del �SHospital Bartolomé Churruca⬝, CEMIC y en la Academia Nacional de Medicina. El Dr. Miguel A. Etcheverry falleció en 1974.
Como el suyo propio, fue un padre prolífico y entre sus hijos y nietos hay médicos destacados.
Quienes tuvieron el placer y el honor de trabajar y aprender a su lado, recuerdan a un hombre de Fe, generoso y austero que hizo mucho por la hematología en nuestro país.
Un destacado hematólogo aseveró que �SLo que vemos a través del microscopio, lo vemos a través de los ojos del Dr. Miguel Ángel Etcheverry⬝.
Ahora yo me pregunto y pregunto: Esa placa de homenaje, ¿No debió colocarla la Municipalidad de Concordia en representación del pueblo de Concordia?. Transcurrieron 44 años desde el homenaje del Congreso Argentino de Hematología y es el único reconocimiento que tiene. Mal reconoce Concordia por los hombres valiosos.
Mientras tanto se homenajea a personas carentes de toda relevancia mientras olvidamos a quienes realmente trascendieron, como en este caso en el ámbito nacional e internacional.
