Río Uruguay: el antecedente de 2015 vuelve a poner la mirada sobre Concordia ante un posible escenario de crecidas
Las declaraciones del intendente de Salto, Uruguay, Carlos Albisu, encendieron una señal de atención a ambos lados del río Uruguay. El jefe comunal advirtió que las autoridades uruguayas trabajan ante un posible escenario de El Niño de fuerte intensidad durante octubre, noviembre y diciembre, y sostuvo que las proyecciones que manejan contemplan la posibilidad de que una eventual inundación en Salto sea incluso superior a la registrada en 2015.
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A partir de esas declaraciones, Diario El Heraldo realizó una investigación y un relevamiento de su archivo periodístico, recuperando antecedentes históricos de las grandes crecientes que afectaron a Concordia y Salto, con el objetivo de poner en contexto la advertencia y analizar qué podría representar para nuestra ciudad un escenario de precipitaciones abundantes y aumento de los caudales durante el último trimestre de 2026.
El análisis no pretende anticipar una inundación ni establecer que el río Uruguay alcanzará una determinada altura. Por el contrario, busca aportar contexto y elementos de prevención frente a un escenario climático que las autoridades de la vecina ciudad de Salto ya comenzaron a tomar en consideración.
La advertencia de Salto
Albisu explicó que las autoridades uruguayas mantuvieron una reunión en Torre Ejecutiva con el presidente de la República, el secretario de Presidencia y el director del Sistema Nacional de Emergencias (SINAE), donde uno de los temas centrales fue la evolución del fenómeno de El Niño.
Según explicó el intendente, existe un 80% de probabilidad de que el fenómeno alcance una categoría de fuerte intensidad durante octubre, noviembre y diciembre.
“Lo que nosotros no podemos hoy es quedarnos cortos”, sostuvo Albisu, al referirse a la preparación que lleva adelante el Centro Coordinador de Emergencias Departamental (CECOED) de Salto.
El funcionario señaló que ya se trabaja en la preparación de refugios, equipamiento y recursos para afrontar un eventual escenario complejo.
Pero una de sus afirmaciones fue la que encendió especialmente la atención en Concordia: según los escenarios que manejan las autoridades uruguayas, el impacto podría ser mayor que el registrado durante la creciente de 2015.
¿Qué ocurrió en 2015?
El relevamiento realizado por El Heraldo permite recuperar un antecedente especialmente significativo.
En diciembre de 2015, durante una de las mayores crecientes registradas desde la construcción de la represa de Salto Grande, el río Uruguay alcanzó aproximadamente 16,3 metros en Salto.
La magnitud de aquella creciente produjo importantes consecuencias. De acuerdo con los registros oficiales difundidos en ese momento, en Salto había 2.090 personas desplazadas, de las cuales 412 eran evacuadas y 1.678 autoevacuadas.
La ciudad también sufrió numerosos cortes de calles, problemas de circulación, afectación de caminos y pasos, y la clausura de las Termas del Daymán como consecuencia del desborde del río Daymán.
En Concordia, aquel episodio también provocó una emergencia de grandes dimensiones, con miles de personas evacuadas y autoevacuadas.
Por eso, el antecedente de 2015 resulta particularmente importante para analizar las declaraciones actuales de Albisu.
El antecedente de 1959
El relevamiento de archivo también permite recuperar el antecedente más extremo de la historia reciente de la región.
En abril de 1959, durante la mayor inundación registrada en la historia de Concordia, el río Uruguay alcanzó una altura estimada cercana a los 17 metros en la escala hidrométrica local.
En Salto, los registros históricos ubican aquella extraordinaria creciente de 1959 en 18,17 metros, antes de la construcción de la represa de Salto Grande.
La comparación sirve para dimensionar la magnitud de aquellos episodios, aunque las escalas hidrométricas de Concordia y Salto no deben compararse directamente metro por metro.
¿Podría Concordia superar los 16 metros?
Esta es una de las principales preguntas que surge a partir de las declaraciones del intendente de Salto.
La respuesta, por ahora, es que no existe un pronóstico que permita afirmar que el río llegará a 16 metros o más en Concordia durante octubre, noviembre o diciembre.
Los 16 metros deben ser entendidos como una referencia histórica, no como una predicción.
Para que el río alcance una determinada altura en Concordia intervienen numerosos factores: las precipitaciones sobre toda la cuenca del río Uruguay, la cantidad de agua que ingresa al embalse de Salto Grande, los caudales, la evolución del nivel del lago y la operación del complejo hidroeléctrico.
Por ese motivo, será fundamental seguir los informes y proyecciones oficiales de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande a medida que avance la primavera.
Una advertencia para las autoridades de Concordia
El escenario planteado desde Salto no debería generar alarma, pero sí activar la prevención.
Si durante octubre, noviembre y diciembre se concretara un período de lluvias importantes sobre la cuenca y los caudales comenzaran a incrementarse, Concordia necesitará contar con información precisa y anticipada para determinar el impacto sobre las zonas ribereñas y los sectores potencialmente afectados.
La experiencia de 2015 demuestra que una altura del orden de los 16 metros puede generar una situación de emergencia de gran magnitud.
Por eso, la advertencia de Salto puede ser tomada como una oportunidad para que las autoridades de Concordia refuercen el monitoreo, revisen los protocolos de emergencia, actualicen los mecanismos de evacuación y mantengan informada a la población.
Prevenir antes de que el río suba
Las declaraciones de Carlos Albisu no significan que Concordia esté frente a una inundación inminente. Tampoco permiten anticipar que el río Uruguay vaya a superar los 16 metros.
Lo que existe es un escenario climático que las autoridades uruguayas consideran suficientemente importante como para comenzar a prepararse con meses de anticipación.
A partir de los dichos del intendente de Salto, El Heraldo revisó sus archivos para recuperar las grandes crecientes que marcaron a Concordia y la región. El recorrido histórico muestra que 1959 y 2015 son dos referencias fundamentales para entender la capacidad de respuesta que requiere una eventual crecida extraordinaria del río Uruguay.
Por eso, más que alarmar, la información debería servir para anticiparse.
Si finalmente las lluvias no son tan intensas como indican algunos escenarios, los preparativos habrán servido igualmente para fortalecer la capacidad de respuesta. Pero si las precipitaciones aumentan y los caudales comienzan a crecer, contar con protocolos actualizados, información precisa y una comunidad preparada puede marcar una diferencia. El río todavía no está anunciando una nueva inundación. Pero la advertencia ya llegó desde la otra margen. Y, para Concordia, el momento de prevenir es antes de que el agua comience a subir.

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