ODSA-UCA: un estudio revela cómo se cronifica la situación de calle
Una investigación del Observatorio de la Deuda Social Argentina, basada en 13 entrevistas, analiza el impacto de los consumos problemáticos, las rupturas vinculares y la pobreza en estas trayectorias.
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Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) concluye que la situación de calle prolongada es el resultado de un proceso gradual en el que se acumulan múltiples desventajas sociales, familiares y personales.
El trabajo, elaborado por las investigadoras Milagros Dolabjian y Solange Rodríguez Espínola, analiza las trayectorias de personas que viven desde hace años en la vía pública y el papel que desempeñan los consumos problemáticos de sustancias en ese recorrido.
La investigación se basa en 13 entrevistas en profundidad a personas en situación de calle de larga permanencia y propone siete ejes analíticos para comprender las causas del ingreso a esa realidad, su cronificación, el malestar psicosocial, las redes de apoyo y las expectativas de reconstrucción personal.
Un proceso de acumulación de desventajas
Entre los principales hallazgos, las autoras sostienen que a la calle no se llega de un día para otro, sino que se trata de un proceso progresivo marcado por una superposición de múltiples dificultades.
Los testimonios recogidos describen historias atravesadas por violencia intrafamiliar, rupturas vinculares tempranas, pobreza estructural, abandono escolar, precariedad laboral, conflictos judiciales y debilitamiento de las redes de contención.
Asimismo, la investigación identifica experiencias reiteradas de institucionalización y circulación constante entre dispositivos asistenciales, sanitarios y penales, un fenómeno que las investigadoras describen como la "puerta giratoria institucional".
El papel de los consumos problemáticos
El documento señala que las adicciones constituyen un factor relevante en estas trayectorias. Las entrevistas reflejan inicios tempranos y recorridos prolongados de consumo de pegamento, alcohol, marihuana, cocaína, pasta base, psicofármacos y otras sustancias.
Según el análisis, estos consumos cumplen diversas funciones para quienes viven en la calle: regulación emocional, anestesia psíquica frente al sufrimiento, pertenencia grupal y tolerancia de las condiciones de vida en ese contexto.
Siete dimensiones para comprender la realidad
La investigación organiza sus conclusiones en siete ejes: causas del ingreso a la situación de calle; procesos de cronificación; percepciones sobre la propia experiencia; consumo de sustancias; malestar psicosocial; vínculos afectivos y redes de apoyo; y expectativas de recuperar la autonomía, acceder a un empleo y reconstruir el proyecto de vida.
(AICA)

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