Los mercados reaccionan al conflicto en Medio Oriente con subas en la energía
El petróleo y el gas registraron aumentos a nivel global mientras las bolsas reflejaron incertidumbre por la crisis geopolítica.
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La creciente tensión militar en Medio Oriente volvió a impactar en la economía global. La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán provocó fuertes movimientos en los mercados energéticos, con subas significativas en el precio del petróleo y del gas natural y una reacción negativa en las bolsas internacionales.
Uno de los principales focos de preocupación es el Estrecho de Ormuz, un paso marítimo estratégico por el que transita cerca del 20% del petróleo y del gas natural licuado que se comercializa en el mundo. La posibilidad de bloqueos o interrupciones en esa ruta clave para el comercio energético internacional generó alarma entre inversores y operadores.
En ese contexto, el precio del crudo registró fuertes variaciones. El West Texas Intermediate (WTI), referencia del mercado estadounidense, llegó a superar los 118 dólares por barril en las jornadas de mayor tensión y luego se mantuvo por encima de los 100 dólares, acumulando una suba cercana al 70% desde el inicio de la crisis. En paralelo, el Brent del Mar del Norte, referencia internacional, también registró incrementos significativos. En Estados Unidos el impacto ya comienza a trasladarse a los precios internos de la energía. El valor promedio de la gasolina en estaciones de servicio superó los 4 dólares por galón en varios estados, con incrementos que en algunos casos superaron el 10% en pocas semanas, según datos de la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA).
El mercado del gas natural también reflejó la tensión. En Europa, el contrato de referencia TTF Netherlands Gas Futures registró un aumento superior al 15%, alcanzando los 61,05 euros por megavatio hora, con una suba acumulada cercana al 90% desde fines de febrero.
La volatilidad energética rápidamente se trasladó a los mercados financieros. Bolsas de Europa y Asia registraron descensos ante el temor de que una interrupción prolongada en el suministro de energía afecte las cadenas globales de producción y vuelva a presionar la inflación a nivel internacional.
Frente a este escenario, algunos gobiernos comenzaron a analizar medidas para amortiguar el impacto en los consumidores. Croacia, por ejemplo, anunció la implementación de topes temporales al precio de los combustibles, mientras que los países del G7 evalúan acciones coordinadas para estabilizar el mercado energético y evitar una nueva crisis de precios.
Los analistas advierten que, si el conflicto se prolonga o se amplía en la región, el encarecimiento del petróleo y del gas podría trasladarse rápidamente a los costos del transporte, la producción industrial y los alimentos, generando un nuevo ciclo de presiones inflacionarias en distintas economías del mundo.

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