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Este es un tema, que, si nos apartamos del modo que se presenta habitualmente en los medios de comunicación, creo interesante compartirlo, ya que pretende resaltar algunos indicadores de sus comienzos en la infancia y, sobre todo en el marco familiar y escolar.
El liderazgo es un arte que algunas personas portan desde pequeño y con el tiempo, crece. Se asemeja a la cualidad de buen canto con que algunas personas llegan a este mundo. Pero su desarrollo será mayor o menor según todo aquello que se sume en su evolución psicosocial. Los niños o niñas que tienen el don de entonar armoniosamente y cantar ante un público que lo escucha, puede acrecentar esta cualidad en dicho desarrollo. Los estímulos familiares y amistoso contribuyen significativamente, pero no siempre se convierte en un camino recto, ya que acontecimientos complejos y dolorosos, pueden alterar estas cualidades.
Los niños que poseen capacidad de liderazgo, lo hacen de manera espontánea ante sus amigos del jardín o compañeros de escuela. También lo realizan en su propio medio familiar cuando sus pretensiones o expectativas, al ser verbalizadas, son tenidas en cuenta, comprendidas y estimuladas. Esto arraiga aún más, cuando su voz es escuchada en la escuela y los compañeros comparten su decisión de juegos o actividades que proponen. De esta manera, sutil y creciente, cada niño o niña, se reconoce con estas cualidades que genera empatía, afinidad afectiva y diversión.
No se trata de un rasgo de superioridad o mero enaltecimiento yoico, sino que se afirman los rasgos de amabilidad que le devuelven afectos y reconocimiento. Pero no pretenden con ello destacarse para lograr un lugar específico de valoración. Este llega de manera cotidiana y se transforma en habitual.
Sabemos que es una condición natural en cualquier niño, necesitar ocupar un lugar afectivo en su entorno socioafectivo. Y ello lo alcanzan porque se les reconoce algunas de las cualidades sociales o destrezas particulares que poseen.
La condición del niño con facilidad de liderazgo, no es en sí mismo algo que lo estimule con inmediatez. Pero es la familia y la escuela, sobre todo, quienes le reconocen estos rasgos de afinidad y credibilidad, especialmente entre sus pares, los cuales manifiestan afectos y cercanía que se convierten en estímulos gratificantes. El niño con esta condición de liderazgo, �Sse va descubriendo⬝ Y es en el trato con pares y hermanos lo que le revela cuán agradable le resulta reunirse con amigos, no tener tensiones o peleas con ellos y desarrollar actividades en las que participe la mayoría.
Este proceso no es lineal. Especialmente si en el transcurso de vida se suceden hechos penosos tales como, separaciones de los padres, fallecimientos o mudanzas no deseadas.
La capacidad de empatizar con otros, cuando se instala, tiende a profundizarse. Es una condición psicológica a la que habitualmente le acompaña el desarrollo de la confianza en sí mismo y la seguridad. La empatía desde la niñez, resulta llamativa y se destaca, porque tienden a ser solidarios con sus pares, y se preocupan que en los juegos todos se diviertan, promoviendo que nadie quede fuera de ellos.
Hay algo del carácter generoso y bondadoso que en los liderazgos se afianza, y ya en condición de adultos, sigue resultando atractivo. Las personas con capacidad de liderar situaciones, son capaces de interpretar aquello que anhela la mayoría del grupo, sector o ámbito social donde se encuentre. Y lo hacen con tal naturalidad, que invita a practicar lo propuesto. Debemos decir que el liderazgo tiene mucho de situacional, y es en ciertos contextos donde adquiere más presencia que en otros. Existe otra particular condición que debe subrayarse, y es que, para liderar, debe existir un grupo que lo requiera. Es decir, se necesita que ambas condiciones se encuentren al mismo tiempo y en determinado lugar. Los académicos que estudian y clasifican la diversidad de liderazgos existentes, acuerdan en el siguiente punto: �S...Existe una regla fundamental en el liderazgo, que es la base para que un buen líder, cualquiera que este sea, lleve a cabo un liderazgo efectivo. La mayoría de los autores la nombran la regla de oro en las relaciones personales, y es fácil, sencilla y muy efectiva: �SNo pongas a las personas en tu lugar: ponte tú en el lugar de las personas⬝. En pocas palabras, así como trates a las personas, así ellas te tratarán...⬝ Este último concepto subrayado va más allá del liderazgo y bien puede incluir a cualquier persona que así transita la vida, como lo hacemos la mayoría, (a pesar de lo que informan en primer plano los medios de comunicación).
