La fábrica San Carlos
El único documento que nos aporta datos sobre la fábrica es el libro de contabilidad de 1890, descripto por nuestra querida Minguet que lo tuvo en sus manos, al igual que el Ing. Braghini ya que sus publicaciones recuperan el valor del Palacio San Carlos plasmado en dicho material.
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Recordemos que el libro posee 100 hojas con operaciones económicas. Se inicia con los primeros asientos el 31 de julio de 1890, luego con diciembre de 1890. Lo curioso es que siguen asientos de enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio, julio, agosto, setiembre, 30 de octubre, noviembre y nuevamente diciembre de ese mismo año. Estos asientos invaden más del 50% de las hojas. Un 20% de los escritos nos cuentan las actividades del año 1891. Otro casi 20% se reparte para el año 1892 y 1893. Y las dos últimas dos hojas, nos informan de lo ocurrido en 1894. Allí quedan la historia de más de 100 personas y unas 80 empresas.
Sin embargo, para armar misceláneas de aquella época, se deben sumar otras fuentes como los censos de 1869 y 1895 y demás documentos históricos, como diarios del momento y expedientes judiciales que aportan datos para enriquecer los asientos y contextualizarlos.
Con el paso de las publicaciones presentaré a los empleados de Demachy, sus socios, las empresas con las cuales se relacionaba y sus actividades en general. Así, entre todos los concordienses, trataremos de dilucidar quién es quién en esta historia. Por supuesto, se harán presente Robert de Coulon, y Edouard Demachy y familia.
Carlos Herrán, el �Spreventista⬝
Actualmente, las empresas en su trabajo externo, tienen personal que �Stienen contacto directo con el cliente, realizan visitas periódicas programadas⬝. Básicamente implica �Spatear la calle⬝, �Sindependientemente de las condiciones climáticas y/o zonas geográficas donde se encuentren sus clientes⬝. Son los llamados preventistas.
Concepto contemporáneo éste, pero que bien podemos compararlo con las funciones que cumplía Carlos Herrán en 1887. �0l era �S⬦el encargado de recorrer las casas de comercio para hacerse cargo de los pedidos⬦⬝1
Pero, ¿qué vendía la Fábrica San Carlos?: jabón amarillo Marca Tres Estrellas a 1,25 m/n la arroba en Concordia.
Por los asientos del libro de contabilidad, Herrán trabajó para la fábrica hasta el 31 de julio de 1890, lo que hace suponer que hasta esa fecha vendían jabón Marca Tres Estrellas.
Farmacia �SAlemana⬝
La farmacia estaba ubicada en Calle Constitución2 y Entre Ríos, hoy conocida comercialmente como Farmacia �SLa Estrella⬝. Ha cambiado de dueño en varias oportunidades pero mantiene el lugar original y rubro.
En el siglo XIX vendía gran surtido de �Sespecialidades farmacéuticas, drogas y productos químicos, preparaciones homeopáticas como ser: polvos, glóbulos, tinturas, y también botiquines homeopáticos de las mejores marcas alemanas⬝3 . Sus dueños originales, el dinamarqués Carlos Alberti y el convecino Federico West, a noviembre de 1889 vendieron algunos de sus productos a la Cía Robert de Coulon.
En la primavera del 90, la Fábrica San Carlos realizó una importante compra en la botica, presumiblemente para el enfermo Klinger.
Ese mismo mes, Alberti y West compraron gelatina a la Fábrica San Carlos. La gelatina, conocida también como poligelina, seguramente para ser usada en cápsulas y cubiertas. A fin de año, adquirieron esponjas y un depósito de agua. Cabe aclarar que las esponjas son en realidad el fruto de una planta de tipo enredadera denominada Luffa. Su fruto con una forma similar a un pepino si uno lo deja en la planta, adquiere una textura similar a la de una esponja de baño, de allí su uso.
Por lo tanto en 1890, la fábrica San Carlos abastecía a la farmacia de gelatina para la elaboración de cápsulas y cubiertas, y de esponjas para baño.
Continuará⬦
