La dimensión social de la fe. La familia: célula vital de la sociedad
La familia es considerada, en el designio del CREADOR, como el lugar primario de la humanización de la persona y de la sociedad y cuna de la vida y del amor.
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Jesús nació y vivió en una familia concreta.
En la familia, la entrega reciproca del hombre y de la mujer unida en matrimonio, crea un ambiente de vida en el cual el niño puede, desarrollar sus potencialidades, hacerse consciente de su dignidad y prepararse a afrontar su destino único e irrepetible.
Sin familias fuertes, los pueblos se debilitan. Los valores morales, los espirituales, religiosos, cultural, se transmiten en la familia desde los primeros años de vida.
La familia es prioridad a la sociedad y al Estado.
La institución matrimonial, debe su estabilidad al ordenamiento Divino.
El amor conyugal, compromiso definitivo reciproco, irrevocable y publico entre los miembros de la familia.
El matrimonio, en cuanto SACRAMENTO, es una Alianza de un hombre y una mujer en el amor.
La familia Cristiana esta llamada a dar testimonio del Reino y de la Paz de Cristo, hacia la cual el mundo entero, está en camino.
La familia se convierte en la primera escuela de socialidad, en las relaciones comunitarias, en un clima de respeto, justicia, dialogo y amor.
Los ancianos constituyen una importante escuela de vida, capaz de transmitir valores, tradiciones y de favorecer el crecimiento de los más jóvenes.
La familia se presenta como espacio de comunión, gracias al incesante dinamismo del amor.
Ese amor que también mediante la atención esmerada de los ancianos, que viven en familia, su presencia supone un gran valor.
La familia contribuye de modo eminente al bien social por medio de la paternidad y maternidad responsables, en la obra creadora de DIOS.
�SLA FAMILIA ES BR�aJULA QUE NOS GUÍA, LA INSPIRACI�N PARA LLEGAR A GRANDES ALTURAS Y NUESTRO CONSUELO CUANDO FALLAMOS⬝.
