La dimensión social de la fe
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La persona humana.
La Iglesia ve en el hombre, en cada hombre, la imagen viva de Dios mismo, que encuentra y está llamada a descubrir cada vez más profundamente su plena razón de ser en el misterio de Cristo, Imagen perfecta de Dios, Revelador de Dios al hombre y del hombre a sí mismo. HOMBRE QUE HA RECIBIDO DE DIOS MISMO UNA INCOMPARABE E INALIENABLE DIGNIDAD. Es a quien la Iglesia se dirige y le presta el servicio más alto y singular recordándole constantemente su altísima vocación para que sea cada vez más consciente y digno de ella.
Cristo, Hijo de Dios, �Scon su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre⬝. Por ello, la Iglesia reconoce como su tarea principal hacer que esta unión pueda actuarse y renovarse continuamente. En Cristo Señor, la Iglesia señala y desea recorrer ella misma el camino del hombre e invita a reconocer en todos, cercanos o lejanos, conocidos o desconocidos, y sobre todo en el pobre y en el que sufre, un hermano �Spor quien murió Cristo⬝.
Toda la vida social es expresión de su inconfundible protagonista: la persona humana. De esta conciencia, la Iglesia ha sabido hacerse intérprete autorizada en múltiples ocasiones y de diversas maneras, reconociendo y afirmando la centralidad de la persona humana en todos los ámbitos y manifestaciones de la sociabilidad.
�SEl hombre es esencialmente un ser social; con mayor razón, se puede decir que es un ser familiar⬝
(Papa Juan Pablo II)
PEREGRINOS DE POMPEYA
