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    Irineo Evangelista De Souza, Vizconde de Mauá

    Un niño de apenas 5 años vio morir a su padre, apuñalado por un borracho por un incidente sin importancia, quitando la vida a un hombre joven y rico estanciero en Rio Grande do Sul.

    08 de abril de 2023 - 05:01
    Irineo Evangelista De Souza, Vizconde de Mauá
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    Difícil sería su vida a partir ese momento. Su madre mujer joven aún recibiría propuestas matrimoniales a condición de deshacerse de sus dos hijos, una niña de 12 años y del niño llamado Irineo. La niña fue casada con un vecino y el niño, fue entregado a un tío marino mercante que comerciaba en viaje desde Brasil a la India.

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    Solitaria fue la vida de Irineo ya que su tío, en la primera oportunidad que tuvo lo abandono en Rio de Janeiro. Allí, solo en la gran ciudad capital en ese entonces, buscó la manera de sobrevivir y así fue que consiguió trabajo, aunque este fuera denigrante para un chico de 12 años, ya que bebía lustrar zapatos, barrer el piso, preparar el café así durante todo el día y el trabajo era extenuante para un niño. Pero su determinación era salir adelante, aunque allí no le pagaban, solo trabajaba para tener donde dormir y comer. Los otros empleados, que cobraban sueldos, lo ayudaban con algunas monedas, con las que Irineo compraba libros, ya que no le permitían ir a la escuela. De noche, con la tenue luz de un farol del alumbrado público Irineo estudiaba.

    Y así, gracias a su empeño y voluntad se hizo indispensable en la casa y supo ganarse la estima de su patrón y también por su honradez. Cuando la casa portuguesa debió venderse, la compró un fuerte comerciante inglés llamado Richard Carruthers y junto con la propiedad, también en el acuerdo fue Irineo, recomendado por su antiguo patrón.

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    La Casa Carruthers era la principal en el negocio de exportación e importación de Río de Janeiro, financiada por Rothschild. Eran acopiadores de algodón, cacao y también azúcar. A su vez importaba de Birmingham y Manchester telas de manufactura británica. Este manejo del comercio le sirvió a Irineo para familiarizarse y hacerse muy competente en los secretos del comercio en gran escala. Cuando apenas tenía 23 años, Carruthers lo nombraría gerente, y algún tiempo después lo asoció a la firma que pasó a llamarse Carruthers & Cia.

     Finalmente, el inglés, que era una buena persona, reconocido con quien le había hecho ganar tanto dinero, decidió retirarse y volver a Inglaterra quedando Irineo como único propietario del próspero negocio.

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    En sus manos la firma progresó tanto, que hacia 1840 todo el comercio con Inglaterra se realizaba desde sus depósitos y comenzaría a tener influencia en el gobierno del Imperio.

    Entendió que había llegado el momento de diversificarse y no ser consignatario por lo que fue comprando algodonales y plantaciones de café, su industrialización y comercialización. Incursionó en los transportes con una flota de barcos que transportaban su producción. Tuvo también fábricas en Manchester que manufacturaban el algodón brasileño.

    EL RIO DE LA PLATA - El deterioro de la situación en el Río de la Plata y la posibilidad cierta de una guerra con la Confederación Argentina, necesitó del apoyo financiero del Banco Mauá en favor del tambaleante gobierno de Montevideo.

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    Derrotado en Caseros el dictador Rosas y escindido Buenos Aires del resto de la Confederación, esta última fijó su capital en Paraná. Allí Urquiza designado Director Provisorio de la Confederación y el Congreso General reunido en Paraná, autorizó a Urquiza a gestionar un crédito con la garantía de las futuras recaudaciones fiscales. Con mucho esfuerzo el gobierno solicitó y obtuvo un empréstito del banquero don José de Buschental de Montevideo. Este banquero aparece como agente financiero de la Confederación en sus primeros tiempos.

    Entre 1854 y 1855 luego de que celebraron con Buenos Aires los Pactos de Convivencia, la Confederación se dio a la tarea de consolidar su sistema financiero.

    Con anterioridad en 1853 la Confederación mediante una ley denominada �SEstatuto de Hacienda y Crédito Público⬝ había fundado un Banco Nacional con facultades para emitir moneda, pero los billetes tuvieron poca aceptación y al año de su puesta en vigor el Banco fracasó, y debió cesar en sus funciones.

    Fue preciso entonces para la Confederación recurrir nuevamente a Buschental, quien a pesar de tener la exclusividad del crédito público, no pudo llevar adelante tampoco el peso financiero de un estado separado de Buenos Aires, y hacia 1855, Buschental estaba dispuesto a conceder a los financistas Trouvé, Chauvel & Dubois la posibilidad de financiar a la Confederación. También les quedó grande a los franceses hacerse cargo del crédito de la Confederación y por esa razón el general Urquiza anuló el traspaso.

    Finalmente el 26 de noviembre de 1857 llegó a Paraná el Barón de Mauá para discutir y si es posible acordar con Urquiza un convenio traducido a escritura pública el día 30 aprobado por el Poder Legislativo. Por ese convenio se otorgaba al Banco Mauá la formación de un banco de depósitos y descuentos y también de emisión monetaria, ante la caducidad del convenio de Trouvé, Chauvel & Dubois. Con estas arduas negociaciones, Urquiza va consiguiendo estabilizar las finanzas de la Confederación y Mauá por su parte extendía su actividad bancaria desde su sucursal en Montevideo, siendo gerente de la Casa Mauá & Cía el señorJosé Da Costa Guimaràes. Abre luego otra en Gualeguaychú y cuyo gerente era don Francisco Fernández Blanco, también con el nombre de Banco Mauá & Cia. Otra sucursal se inaugura en Rosario a cargo de don Waldir Simào Gonçalvez. Comenzaba entonces una época de prosperidad para la Confederación, aunque también es bueno decirlo, para la Casa Mauá & Cia.

    Una cortada céntrica de Rosario que se extiende de calle San Luis a San Juan lleva el nombre de Barón de Mauá, en homenaje al personaje de nuestra historia.

    Ese título fue ganado por Irineo al abrir la sucursal de Montevideo otorgado por el emperador Don Pedro II y cuyo escudo nobiliario cuyo lema decía �SLabor improbus imnia vincit⬝. El trabajo ímprobo vence todo- que hacía Barón de Mauá a aquel niño abandonado en las calles de Río de Janeiro. Más adelante, en 1774, al financiar el cable entre Brasil y Europa, Don Pedro II lo ascendería a Vizconde.

    Pero toda esa prosperidad que comenzaba a manifestarse, quedaría totalmente desarticulada por la Guerra del Paraguay. El Banco Mauá & Cía paso a ser el árbitro financiero del Plata y sus gobiernos dependían de sus préstamos. Mauá no quiso la guerra con Paraguay y trató inútilmente de evitarla. Su voz clamó en vano, la guerra se produjo. Debió financiarla por deber de patriotismo, con el total convencimiento, manifestado en sus cartas a Andrés Lamas, de que esa guerra hundiría a la economía brasileña y hasta tal vez al Imperio. Y así fue nomás.

    Fue aniquilado el Paraguay, pero el Imperio no pudo resistir el enorme costo de hombres y dinero. La guerra consumió mucha de la mano de obra esclava del Brasil y además los esclavos negros debieron ser liberados de la esclavitud para remontar batallones donde ganaron galones como cualquier soldado y finalizada la guerra no volverían a la esclavitud. El sistema estaba definitivamente muerto. Se acabó la mano de obra para los cafetales y para el cacao y con ello el café barato para exportación y una terrible crisis se abatiría sobre el antes, floreciente Imperio

    Esta crisis, como era de esperar y el mismo lo previó, arrastro al Banco Mauá; en 1875 debió convocar a sus acreedores y dos años después declaraba la quiebra. Como el vizconde tenía un gran sentido del honor, entregó hasta sus gafas de oro para pagar a sus acreedores, después desaparecería dedicado a tareas inferiores para ganarse la vida, pues no sabía mendigar a nadie, y menos al Imperio, que tanto le debía y sin embargo, no lo ayudó a sortear su apremiante situación. En 1888 se abolió la �Sesclavatura⬝ en el Brasil en lo que se llamó la Ley Aurea.

    En 1889 moría Mauá en Niteroi, el mismo año en el que se hundió el Imperio para siempre, como tenía que ser y como también le vaticinó al emperador que sucedería.

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