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    ¡SALUD... COLONOS JUDÍOS DE ENTRE RÍOS! En un fragmento de los sentidos versos del poeta y escritor nicaragüense RUBEN DARÍO, dedicados al advenimiento y radicación en nuestro país de los inmigrantes judíos, titulados �SCANTO A LA ARGENTINA⬝, leemos:

    08 de septiembre de 2020 - 09:48
    Inmigrantes
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    CANTAD, JUDÍOS DE LA PAMPA,

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    MOCETONES DE RUDA ESTAMPA,

    RUBENES DE LARGAS GUEDEJAS,

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    DULCES REBECAS DE OJOS FRANCOS,

    PATRIARCAS DE CABELLOS BLANCOS

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    Y ESPESOS COMO HÍPICAS CRINES;

    CANTAD, CANTAD SARAS VIEJAS,

    Y ADOLESCENTES BENJAMINES,

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    CON VOZ DE VUESTRO CORAZ�N:

    ¡HEMOS ENCONTRADO A SI�N!



    El origen de la inmigración judeo-agrícola a nuestro país no es una mera acción humanitaria, sino el resultado de un sentido social evolucionado, ya que en el año 1853 los constituyentes de nuestro país consideraron la importancia de esta obra al dejar sentado en el prólogo de nuestra constitución, que las tierras de nuestro país estaban abiertas para TODOS LOS HOMBRES DEL MUNDO QUE QUIERAN HABITARLA, INVOCANDO LA PROTECCI�N DE DIOS, FUENTE DE TODA RAZ�N Y JUSTICIA.

    Ya lo advirtió el escritor judeo-argentino César Tiempo, (Israel Tzeitling):

    La invitación del preámbulo de la Constitución Argentina y su artículo 25, así como las garantías señaladas en el artículo 20 de la misma, decidieron a los judíos hostilizados por los esbirros zaristas y las depredaciones de los juliganes a buscar un remanso de paz en un país acogedor. No era una turba hambrienta é ignorante que venía a lanzarse sobre los presuntos bienes de la tierra criolla, dispuesta a apoderarse de ellos y regresar con un botín excepcional como el de aquellos que participaron del histórico saqueo de Roma y que no fueron precisamente judíos. Los inmigrantes de esta confesión no llegaron a nuestras playas corridos por la miseria ni acuciados por la codicia. La intolerancia y las persecuciones los obligó a abandonar posiciones, disciplinas, profesiones, familia, carreras y hasta riquezas. Viajaban a un país de lengua extraña, de costumbres distintas y la mayoría era lanzada al desierto o a la selva inhóspita, sin otro incentivo que el natural deseo humano de sobrevivir. Debieron luchar con una naturaleza hostil, con la soledad, con la falta de medios de comunicación, con la ausencia de las comodidades más elementales. FUERON LOS VERDADEROS PIONEROS DE LA AGRICULTURA CRIOLLA.

    Los personajes de esta historia fueron pioneros colonizadores. Lloraron al partir, lloraron al llegar. Bajo el sol del Atlántico algunos llegaron solos, otros con sus familias. Vinieron con voluntad de hacer. Trajeron su identidad, guardaron la imagen de los ausentes; habían padecido la opresión, ¡buscaron la LIBERTAD! Con asombro y expectativas pisaron suelo argentino... y los recién venidos, tímidamente, volvieron a sonreír. Compartieron hasta las galletas, bandera de identificación a la hora de comer. Luego... los transportes y el destino. Fueron agricultores, nuevos rostros en nuestro país. Fundaron colonias en un medio desconocido y con incertidumbres. Tuvieron hijos, pero carecían de médicos y soportaron tiempos difíciles. Se adaptaron, fueron alumnos de la tierra en la belleza de las cosas simples. La ruda de la trilla giró, cantaron el himno nacional y exclamaron �SAM�0N⬝. Festejaron el 25 de Mayo y el Día del Perdón, se hicieron gauchos, gauchos y judíos.

    El trigo creció, floreció y maduró con bendiciones. Los viejos colonos enseñaron a los niños. Cantaron canciones de países lejanos y canciones del acervo regional argentino. La educación fue el principio fundamental, edificaron escuelas para niños judíos y niños criollos y luego las donaron al país é izaron banderas.

    En los días festivos, la alegría reinaba en las reuniones juveniles campesinas de la colonia, escuchaban románticas melodías y los abuelos se reunían en tertulias. Se vestían de gauchos y un lazo invisible los unía a sus ancestros. Al principio hubo muchos tropiezos, luego las cooperativas que fundaron solucionaron problemas económicos.

    Entregaban su producción y consumían los productos que no producían, manifestando su solidaridad.

    Esos inmigrantes judíos, COLONOS ENTRERRIANOS, contribuyeron en gran medida a que nuestra �Spatria chica⬝, en su momento, sea denominada �Sla granja de la república⬝ y nuestra República Argentina... ¡EL GRANERO DEL MUNDO!

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