Estados Unidos endureció las sanciones contra Cuba y apuntó contra un nieto de Raúl Castro
La administración de Donald Trump incorporó a Fidel Ernesto Castro Calis, de 31 años, a la lista de sancionados. También fueron alcanzados el Banco Exterior de Cuba y cuatro empresas vinculadas a sectores estratégicos de la economía de la isla.
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Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones contra Cuba, en una medida que profundiza la presión económica y política de la administración de Donald Trump sobre el gobierno de La Habana.
Entre los nuevos sancionados se encuentra Fidel Ernesto Castro Calis, de 31 años, nieto del expresidente cubano Raúl Castro e hijo de Alejandro Castro Espín, general de brigada y una de las figuras vinculadas a la estructura de poder cubana.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó las medidas y señaló que también fueron incluidos en la lista de sanciones el Banco Exterior de Cuba (BEC) y cuatro empresas estatales vinculadas a sectores considerados estratégicos.
Las entidades alcanzadas son Comercial Cupet y Abapet, relacionadas con el sector energético, y Nicarotec y Cexni, vinculadas a actividades mineras, incluyendo la explotación y procesamiento de níquel y cobalto.
Según Washington, las nuevas designaciones apuntan contra estructuras que, de acuerdo con su acusación, permiten al gobierno cubano controlar recursos económicos y beneficiar a integrantes de la élite política de la isla.
Las sanciones implican el bloqueo de activos bajo jurisdicción estadounidense y restricciones para realizar operaciones financieras y comerciales con las personas y entidades incluidas en la lista de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC).
Mayor presión sobre La Habana
La nueva medida se suma a una serie de sanciones adoptadas durante los últimos meses contra funcionarios cubanos, integrantes de la familia Castro y sectores estratégicos de la economía.
La administración Trump sostiene que la presión económica busca forzar cambios políticos y económicos en Cuba, mientras que el gobierno de La Habana responsabiliza a las medidas estadounidenses por el agravamiento de la crisis que atraviesa el país.
El anuncio también se produce en medio de una situación particularmente delicada para Cuba, marcada por dificultades económicas, problemas en el suministro energético y extensos apagones.
La Casa Blanca mantiene así una política de creciente presión sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel, en un contexto de fuertes tensiones entre Washington y La Habana.

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