Entre Ríos ni figura en el plan de desarrollo nacional de cannabis
En la Argentina, diversos organismos de ciencia trabajan en el desarrollo de metodologías específicas para la producción de la planta de cannabis y sus derivados, especialmente aceites. Desde la sanción de la ley 27.350, hay más de 11 proyectos de investigación y desarrollo del cultivo con fines medicinales distribuidos en seis provincias. Los proyectos en marcha están en Jujuy, Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Río Negro y San Juan.
:format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2021/08/06_cannabis.jpg)
Su capacidad y presencia en todo el país le permitirá responder a una demanda creciente de acuerdos productivos con diferentes actores públicos y privados.
La planta de cannabis se utiliza desde hace siglos en distintas culturas alrededor del mundo para diferentes fines, entre ellos, el medicinal. La investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados tiene oficialmente solo cuatro años en la Argentina, desde la sanción de la ley nacional 27.350.
�SLa ley de cannabis medicinal⬝, nombre que recibe la norma sancionada en 2017, es el marco legal imprescindible para el estudio de Cannabis spp. bajo estándares de calidad y control, a través de la investigación científica y estudios agronómicos. Organismos de ciencia y técnica trabajan para la obtención de materiales vegetales, desarrollo de técnicas de manejo y metodologías específicas para la producción de la planta de cannabis y sus derivados, como el aceite medicinal entre otros.
La reglamentación de la ley nacional, a través del decreto 738/2017, autorizó al cultivo de cannabis con fines de investigación médica y científica, así como para producir la sustancia para abastecer el programa de cannabis del Ministerio de Salud de la Nación. El nuevo decreto reglamentario (883/2020) permite además solicitar autorización para cultivar a pacientes que requieran el uso de cannabis con fines medicinales y/o terapéuticos a través de la inscripción en el Registro del Programa de Cannabis �Reprocann� bajo el control del Ministerio de Salud de la Nación. Pueden inscribirse personas o entidades que necesiten cultivar para sí mismas o para un tercero y para profesionales de la salud que necesiten certificar a sus pacientes.
La ley habilitó la introducción de esta especie dentro de �Slas investigaciones de los organismos públicos de ciencia y técnica⬝, destacó Carla Arizio, investigadora del Instituto de Recursos Biológicos.
De acuerdo con Arizio: �SLos estudios actuales se llevan a cabo en todo el país, en distintas estaciones experimentales de INTA, algunas de las cuales venían trabajando en el tema de aromáticas y medicinales, tanto cultivadas como nativas⬝. Mientras que otros proyectos se llevan a cabo en terrenos de las contrapartes, como municipios, provincias o empresas.
Transcurridos cuatro años de sancionada la norma, el principal desafío está en �Sgenerar los desarrollos en cannabis, ya que no había conocimiento si se lo compara con otros cultivos⬝, expresó Lewis, tras reconocer que �Sen cannabis medicinal es clave generar conocimiento con sustento científico, porque algo que va a tener un uso medicinal requiere productos de calidad⬝.
Con perspectiva de futuro
Una de las tareas que tienen los investigadores por delante es suministrar materia prima de calidad, adquirir experiencia y capacitación en el cultivo y en todo lo que subyace a la producción de cannabis medicinal. Y, en relación con los distintos usos, también ir pensando en el cannabis industrial. Otro de los objetivos es contar con un banco de germoplasma �Scon diversidad genética identificada para cada producción es algo que nos permitirá estar adelantados en función de las necesidades⬝, explicó Arizio.
Se busca generar guías, normas y certificaciones de buenas prácticas agrícolas y de manufactura en línea con los estándares internacionales para posteriores certificaciones.
(Campo en Acción)
