El valor del tiempo
Todo depende de la mirada de cada uno. Para cada persona, el tiempo tiene un valor diferente. Depende los años que cargue sobre las espaldas, este puede tener un inestimable valor, diferente sin duda al valor que le puede dar un adolescente. Pero ciertamente que los seres humanos estamos constituidos por ese material irrecuperable que se llama⬦tiempo.
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Que va asociado a ese gran igualador de una vida que inevitablemente está destinada a finalizar y que se llama muerte. ¿Cuándo? No lo sabremos nunca.
De allí el infinito valor del tiempo que se nos escurre, como arena entre los dedos.
DIÁLOGO IMAGINARIO, PERO FRECUENTE
¿Nos encontramos en el café, así charlamos un rato que quiero comentarte algo?
Bueno, cómo no. ¿A qué hora puede ser?
¿A las 11?
Perfecto, a las 11 allí estaré.
Y como suelo ser puntual siempre, a las 11 allí estoy. Y como el otro todavía no llegó, pido entonces un café para esperarlo �Shaciendo⬝ tiempo.
Me tomo el café demorándolo hasta las 11.20, y el otro no aparece. Aparte de sentirme molesto por la impuntualidad, te entra también la duda ¿Habré entendido bien que era el Café Ideal? No vaya a ser que se refería al Cristóbal. Como no sé dónde suele tomar café y sucede entonces que no sabes si hacerte una corrida hasta el otro café. Pero puede suceder que el otro llegue y no te encuentre.
Pero no debí preocuparme porque finalmente parece que era acá nomás, porque lo veo llegar muy tranquilamente. ¿Hace mucho que esperas? me pregunta de manera innecesaria a modo de saludo.
Y sí⬦ Ya hace más de media hora que estoy acá o sea desde las 11, como quedamos, ¿no?
Bueno pues, comenzó a conversar como si tal cosa. Quiero decir con esto que ni siquiera consideró que al menos me debía una disculpa por haberme tenido esperando. Seguramente ni se le pasó por la cabeza. Escuché un poco su intrascendente conversación, para no ser maleducado (cosa que sin duda a él le faltó) Pero, luego, sin hacer ningún comentario me levanté, pagué mi café y me fui. Seguramente le dirá a alguno que no sabe que me pasó, pero que yo estuve mal.
Claro, ¿cómo va a saber que me pasó? Si la puntualidad para él no es un valor, como seguramente muchas otras cosas. Si era solamente para tomar un café, como se va a enojar porque llegué tarde, seguramente será su simplificado razonamiento
Seguramente me etiquetará como un intolerante o fundamentalista o alguna otra estupidez más Y tal vez tenga razón. Si es que nos atenemos a las normas actuales de convivencia resultaría que el equivocado fui yo.
Sin embargo, siempre he tenido, aun si proponérmelo, una conducta seguramente heredada, de escrupulosa puntualidad.
�SNi tener que esperar, ni hacer esperar⬝ esa debería ser la norma. Pero parece que no es así para todos. Si por alguna razón que no dependa de mí, debo llegar tarde, naturalmente que mis primeras palabras serán para disculparme y dar explicaciones de las razones de mi tardanza. Hay que ser respetuoso también del tiempo de los demás, aunque más no sea por normas de educación, sin entrar en las consideraciones que enumeré antes.
Pero sin duda, este ya no es mi tiempo.
Un reloj de sol existente en Santander, obra del escultor Emilio J. Rodríguez Posada tiene la siguiente frase que resume todo �STempus Fugit⬝ El tiempo se escapa
