El �Smédico⬝ guaraní
Algunas de las cosas que suelo relatar me han ocurrido a mí, otras me las han contado y otras son simplemente historias armadas algunas con retazos de otras historias. Lo que voy a contar a continuación, es verdad, aunque no me ocurrió a mí.
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En 1986 u 87, la empresa en la que trabajé desde muy joven me amplió la zona agregándome Goya (Corrientes) cuyo mayor inconveniente era la distancia. (450 Km) Sobre todo cuando llovía, que tenía que ir por Chavarría que era más lejos y el pavimento estaba todo roto. Pero cuando estaba el tiempo seco, en Mariano Loza doblaba y tomaba un camino de tierra e iba por Perugorría y por allí me quedaban 395 km, pero si llovía no podía hacerlo.
Pero como compensación, me encontré con una linda ciudad, con buenos hoteles y además, fácil de trabajar. Conocí allí muy buena gente, amable y educada en general. Comenzando con los médicos, los que en general eran todos muy amigables y cordiales.
Pero quiero contar un suceso en particular, pero para ello es necesario describir a una persona, que era para mí de reciente conocimiento.
Entre los clientes que la empresa me adjudicó, quiero destacar y la persona de Víctor �SPacho⬝ Balestra quien era propietario de la Farmacia Santa Rosa, en la zona más céntrica de Goya, frente a la Plaza Mitre. Me encontré con una persona muy interesante, informada y amena en su conversación, el amor que sentía por su ciudad, a pesar de que había nacido en Esquina, pero desde niño vino a trabajar con su tío, dueño de la farmacia. �SPacho⬝ Balestra era un conspicuo dirigente del Partido Autonomista, con grandes ideas. Había siempre aglomeración de gente en la escalinata de la Municipalidad, ya que atendía a todos, siempre. Gracias a su visión de los problemas de Goya, hizo construir por refulado de arena extraída del río una barrera de contención por las inundaciones periódicas como las de 1982 y 83, siendo Intendente de Goya designado por la intervención militar del Gral. Luis Gómez Centurión. El Partido Autonomista es una continuación del Partido Federal. Su conocimiento sobre la ciudad y su gente, lo llevó a ejercer distintas funciones. Concluida la intervención militar fue electo Convencional Constituyente, legislador provincial y fue electo dos veces Intendente.
Su sueño era la construcción del Puente Goya � Reconquista.
Congeniamos muy bien con �SPacho⬝ Balestra. Su charla que derrochaba entusiasmo por las cosas que imaginaba para la ciudad que tanto lo desvelaba, conseguía transmitírmelo a mí, que solo era un circunstancial visitante. Lo invité a cenar varias veces al hotel donde yo me hospedaba, que se llamaba �SCervantes⬝ y se comía muy bien allí. Sabía que pasaría una noche entretenida con este hombre singular, además le gustaban las anécdotas que yo le contaba.
Conocía los problemas de su ciudad con detalle. Me decía que Goya es como una batea. Por eso es necesario protegerla de las crecientes del Paraná
Una vez salió el tema del curanderismo y la �Smedicina no convencional⬝ de los cuales le relaté los casos que conocía y los que me habían contado, sobre todo en el campo.
�SPacho⬝ Balestra era más o menos de mi edad, por lo que nos tratamos con familiaridad de entrada, y era además una persona naturalmente sencilla. En estos temas de curanderos, usaba un término que no lo oía desde hace muchos años. Y era el término �Svencer⬝. Inmediatamente recordé que �Svencer⬝ es curar. �SA Fulano le picó un yarará y el �Smédico⬝ de tal lugar le �Svenció⬝ al veneno y le curó enseguida⬝. Me hizo gracia recordarlo porque desde niño no lo escuchaba.
�Mirá, chamigo, no hay que reírse de esas cosas, ¿sabés? No es bueno.
�No, si no me río de eso. Lo que pasa es que me acuerdo porque me es familiar. El término también se usaba o se usa en Entre Ríos.
�Te voy a contar una cosa, para que vos veas porqué te digo eso y que �Sno sirve⬝ reírse (Otro término antiguo que me era familiar antes. �SNo sirve⬝ es el equivalente a �Ses mala suerte⬝, igual que barrer de noche o poner un paraguas arriba de la cama o es de mal augurio).
�Acá enfrente de Goya está la Isla �SLas Damas⬝, donde había un indio que era brujo o curandero. En ese tiempo, un viejo empleado de mi tío enfermó de cáncer. Cuando se lo descubrieron estaba muy avanzado. Al pobre no le quedaba mucho. Como un recurso extremo, ya que lo suyo no tenía solución y sufría mucho, me pidió que vaya a verlo al indio para ver si lo podía curar, ya que su fama era inmensa. Venía gente de todas partes a verlo al indio. Bueno, pues tampoco era fácil cruzar, porque iba tanta gente que los boteros no daban abasto cruzando gente y haciendo plata, por supuesto. Era un negocio de principio a fin. En la isla había puestos de venta de empanadas y chipá, otros vendían bebidas, había fogones donde vendían asado. Pero el pobre indio, muy poco de ese dinero recibía. Todos ganaban empezando por el comisario que era quien administraba el negocio y daba los turnos. Le hice llegar $ 50.- que era bastante, en ese tiempo y conseguí el turno enseguida.
Para curarse con el medico indio, no hacía falta ir personalmente; bastaba que otra persona le llevara una prenda que el enfermo hubiera usado; ropa interior con preferencia y el medico doblando la ropa y pasando sus dedos por la prenda diagnosticaba la enfermedad y también, si era posible tal cosa, �Svencía⬝ la enfermedad. También recetaba y las recetas eran siempre yuyos, incluyendo muchas veces un tratamiento de fricciones de caña paraguaya tibia. Con el �Sarreglito⬝ con el comisario me atendió enseguida y con respeto le alcancé la prenda del enfermo, que era una camiseta. El indio la tomó, le hizo dos o tres dobleces y de pronto quedó con las manos quietas apoyadas sobre la prenda: permaneció unos segundos como abstraído y luego me dijo en guaraní (no hablaba castellano) omano��äkue Karai �SEste señor ha muerto⬝.
Volví inmediatamente a Goya en el primer bote que conseguí. Yo había salido como a las 9 de la mañana y cuando llegué al puerto de Goya me estaba esperando el hermano para comunicarme el fallecimiento. Había muerto hacía como dos horas. No había teléfono en la isla como para que el indio supiera el estado del enfermo ni quién era.
Por eso te digo chamigo que no hay que reírse de esas cosas. Esto es serio.
¿Sabes? �
�Yo no me rio �SPacho⬝, le contesté, solo me sonreí porque recordé esas historias de niño que era cuando se decía mucho �Sno sirve⬝ y �Svencer⬝, pero allá son términos caídos en desuso y probablemente si yo lo empleara, tendría que explicar su significado.�
En 1992 dejé de ir a Goya y también a Mercedes por lo que perdí el vínculo con este amigo de tantas anécdotas y a quien siempre recordaré. Además el único que iba a Goya era un amigo viajante de la firma Lever Hnos, (Unilever ahora) se llamaba Ramón Aranda. �0l fue el que me indicó el Hotel Cervantes como un buen sitio. También la forma de llegar, aun cuando llovía.
Víctor �SPacho⬝ Balestra falleció hace algunos años (2006) y me enteré indirectamente, cuando supe que a la defensa que él hizo construir para proteger la ciudad de las crecientes y que se aprovecha también como ruta, le pusieron por unanimidad �SIntendente Pacho Balestra⬝ y al acto llegaron importantes dirigentes del Partido Autonomista como Luis María Díaz Colodrero, Marcelo Chain, José Antonio Romero Feris quienes tuvieron palabras de encomio para el ilustre y recordado Pacho. Me sumo a esa recordación con esta anécdota.
