El Niño ya deja sus primeras huellas en la costa de Ecuador
El fenómeno de El Niño comenzó a mostrar sus primeros efectos visibles en la costa de Ecuador, incluso antes de que las lluvias más intensas se conviertan en la principal preocupación.
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El aumento anómalo del nivel del mar y la llegada de oleajes de mayor energía ya provocaron erosión, daños en infraestructura turística y preocupación entre las poblaciones ubicadas junto al océano.
Uno de los casos más llamativos se registra en Playa Delfín, en la comuna Data de Posorja, provincia de Guayas. Allí, una extensa franja de arena desapareció y el avance del mar alcanzó el barranco donde se encuentra el monumento que identifica al lugar. La erosión incluso provocó daños en la estructura.
El paisaje cambió de manera significativa respecto de años anteriores. Donde antes había decenas de metros de playa entre el agua y el monumento, actualmente la línea costera avanzó hasta quedar prácticamente sobre las construcciones y sectores turísticos.
La situación también afecta a la provincia de Manabí. En Punta Bikini, en San Clemente, el fuerte oleaje alcanzó establecimientos ubicados sobre la costa y provocó daños en cabañas y negocios turísticos. Los propietarios también expresaron preocupación por el impacto que una alteración prolongada de las condiciones marítimas pueda tener sobre la actividad turística.
Un mar más alto y mayor erosión
Uno de los factores que genera preocupación es el incremento excepcional del nivel del mar frente a las costas ecuatorianas. En las últimas semanas, la anomalía llegó en determinados momentos a acercarse a los 40 centímetros por encima de los valores normales, mientras que posteriormente se mantuvo entre 28 y 33 centímetros.
Aunque pueda parecer una diferencia menor, un nivel del mar más elevado permite que las olas alcancen sectores que normalmente permanecen protegidos. Esto incrementa la erosión de playas y acantilados y aumenta la exposición de viviendas, malecones, comercios e infraestructura turística.
La atención también está puesta en la provincia de Santa Elena, donde localidades como Salinas y Anconcito permanecen bajo seguimiento debido a la combinación de oleajes, aguajes y un nivel del mar superior al habitual.
A este escenario se suma una dificultad adicional: un océano más alto puede complicar el drenaje de las ciudades costeras durante episodios de lluvias intensas, ya que limita la descarga natural del agua hacia el mar.
También crece la preocupación por las lluvias
Mientras continúa el monitoreo de las condiciones del Pacífico, el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada mantiene actualizados los pronósticos de oleaje para el litoral ecuatoriano.
Además, el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) advirtió sobre un incremento de las lluvias en sectores del litoral entre el 5 y el 9 de septiembre, sumando otro factor de riesgo a un escenario marcado por el avance del mar y la erosión costera.
Los daños registrados en Guayas y Manabí muestran que los efectos asociados al fenómeno ya comienzan a ser visibles. La desaparición de sectores de playa y los daños sobre establecimientos turísticos constituyen las primeras señales de un fenómeno que podría generar impactos más amplios si las condiciones oceánicas y atmosféricas se mantienen.

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