El Niño seguirá influyendo en el verano: el Litoral, entre las regiones más expuestas a lluvias y crecidas
El fenómeno podría mantenerse durante los primeros meses de 2027. En Entre Ríos, la combinación de precipitaciones locales y aportes de agua desde Brasil obliga a seguir de cerca la evolución de los ríos.
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El Niño continuará condicionando el clima durante el cierre de 2026 y el comienzo de 2027. Las proyecciones actuales indican una elevada probabilidad de que persista hasta febrero, con posibilidades de prolongarse hacia el inicio del otoño. Los escenarios más lejanos, sin embargo, presentan mayor incertidumbre.
Su influencia no será igual en todo el país. El norte y el centro-este aparecen entre las regiones donde pueden registrarse mayores precipitaciones, especialmente en el Litoral. Para Entre Ríos, Corrientes, Misiones y sectores de Santa Fe, la atención estará puesta tanto en las lluvias como en sus consecuencias sobre las zonas bajas y las poblaciones ribereñas.
El fenómeno se origina en el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial central y oriental, que modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de lluvia y temperatura. En algunas regiones favorece condiciones más húmedas; en otras, puede aumentar el riesgo de sequía.
Los ríos y el impacto sobre Entre Ríos
Las precipitaciones sobre el sur de Brasil y las cuencas que alimentan al Paraná y al Uruguay pueden incrementar los caudales que llegan al territorio argentino. El riesgo de anegamiento aumenta cuando esos aportes coinciden con lluvias intensas sobre las propias ciudades.
En Concordia y otras localidades de la costa del Uruguay, así como en las comunidades próximas al Paraná y sus afluentes, será fundamental observar los niveles de los ríos, el estado de los arroyos y la capacidad de los sistemas de drenaje.
También pueden producirse inconvenientes lejos de las costas. Cuando el suelo se encuentra saturado, nuevas precipitaciones pueden acumularse en barrios, caminos y campos, afectando la circulación y las actividades productivas.
Un fenómeno intenso no determina cada tormenta
La intensidad de El Niño se mide por las anomalías de temperatura del océano y su interacción con la atmósfera. Un episodio fuerte puede favorecer determinados patrones climáticos, pero no significa que todas las localidades sufrirán tormentas más severas ni que las inundaciones sean inevitables.
Las consecuencias dependen de cuánto llueva, durante cuánto tiempo, dónde se concentren las precipitaciones y cuáles sean las condiciones previas del suelo y de los cursos de agua. Por eso, los antecedentes históricos permiten reconocer riesgos, pero no anticipar una repetición exacta de otros episodios. Para la producción agropecuaria, el exceso de humedad puede dificultar la siembra, la cosecha y el traslado de animales.
En las ciudades, la limpieza de desagües, el mantenimiento de bombas y la preparación de dispositivos de asistencia resultan importantes para reducir los impactos.
El seguimiento de los pronósticos diarios, las alertas meteorológicas y los informes hidrológicos permitirá ajustar las medidas preventivas.
La tendencia estacional orienta sobre los próximos meses, pero no reemplaza los avisos específicos que indican cuándo y dónde puede presentarse una situación de riesgo.

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