El deshielo y las lluvias extremas están alterando la salinidad del mar en la Antártida
Un nuevo estudio científico encendió una señal de alerta sobre los cambios que atraviesan los ecosistemas de la Antártida.
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El deshielo y el aumento de episodios de lluvias extremas están modificando la composición de las aguas costeras del continente blanco, especialmente al reducir su salinidad, con consecuencias que ya comienzan a observarse en organismos marinos.
Los investigadores advierten que estas alteraciones pueden afectar a especies que evolucionaron durante millones de años bajo condiciones ambientales relativamente estables. La modificación de las características del agua podría generar cambios en la distribución, reproducción y supervivencia de organismos fundamentales para el funcionamiento del ecosistema antártico.
El fenómeno está vinculado con el incremento del aporte de agua dulce procedente del derretimiento del hielo y de precipitaciones intensas. Al incorporarse al océano, esa agua modifica el equilibrio de salinidad de las zonas costeras y puede alterar procesos físicos y biológicos esenciales.
La preocupación de los científicos va más allá de la biodiversidad local. Los mares que rodean a la Antártida cumplen un papel fundamental en la regulación del clima del planeta y en la circulación oceánica. Por eso, cambios persistentes en sus características podrían generar efectos que se extiendan mucho más allá de las regiones polares.
La advertencia se suma a otras investigaciones recientes que muestran una creciente alteración de los océanos y de los sistemas antárticos como consecuencia del calentamiento global. En las últimas semanas, distintos estudios también señalaron récords de temperatura en los océanos y modificaciones en fenómenos climáticos de alcance mundial.
Los especialistas consideran que comprender estos cambios resulta clave para anticipar sus consecuencias y proteger los ecosistemas marinos. La Antártida, una de las regiones más sensibles al cambio climático, vuelve así a ocupar el centro de la preocupación científica por sus posibles efectos sobre el equilibrio ambiental global.

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