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    Dios y el teléfono descompuesto

    Por monseñor Jorge Eduardo Lozano, arzobispo de San Juan de Cuyo y miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

    29 de mayo de 2021 - 09:07
    Dios y el teléfono descompuesto
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    En unas cuantas oportunidades he realizado la experiencia de lo que se llama �Sel teléfono descompuesto⬝. Consiste en que en un grupo de personas una le dice al oído una frase a quien tiene cerca, y así se van pasando el mensaje uno a otro. Por lo general resulta que, sin mala voluntad, se le van agregando palabras o expresiones, y omitiendo otras, y al final lo que llega es bastante distinto al enunciado inicial. Cuando hablamos de Dios nos puede suceder algo semejante. A veces por comodidad, otras por torpeza, escuchamos afirmaciones equivocadas respecto del Dios en quien creemos.

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    Te comento algunos ejemplos de expresiones que yo mismo he escuchado, y que no coinciden con el Dios del cual nos habla Jesús.

    Un Dios castigador, que parece estar más atento al fracaso y el tropiezo de cada persona, propenso a la maldición más que a la bendición.

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    Un Dios Iracundo y que se enoja por nada. El mal, la enfermedad, son mirados como castigos de Dios.

    Un Dios que se lleva gente. Muchos ante la muerte dicen �Sse lo llevó Dios⬝.

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    Un Dios indiferente, tanto que se puede venir el mundo abajo que �0l sigue como si nada en el cielo. Un Dios siestero.

    Un Dios inaccesible o muy ocupado, que nunca tiene tiempo para recibir a sus hijos.

    Un Dios abandónico, que crea todo el Universo y se desentiende de su destino, nos da la vida y después no nos cuida.

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    Un Dios que es �Spura energía⬝ sin ser capaz de relación interpersonal. Como si cuanto mucho la fe o la oración consistiera en ponerse delante de �0l como de cara al sol. En silencio, ¿hablar para qué?

    Un Dios que es juez arbitrario y ya dictó sentencia. Ya decidió quién se salva y quién no.

    Un Dios etéreo, mudo, sin revelación, sin Palabra, sin comunidad, sin sacramentos.

    Estas expresiones ajenas a la fe cristiana no surgen de un día para otro. Pienso que muchas veces hemos enseñado mal la doctrina cristiana y nos hemos dormido ante una catequesis deficiente, sin apertura a la trascendencia, sin experiencia de encuentro con Cristo Vivo.

    Debemos reconocer que algunos errores son producto de una predicación deficiente que se va �Sadornando⬝ con la imaginación. Otros son copia de corrientes filosóficas o espirituales de otras tradiciones religiosas sin el debido discernimiento de qué es lo que se puede asumir como riqueza y qué nos desvía de la fe en Dios Amor.

    Dios es comunión del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es comunión de vida y amor, y nos llama a ser de su familia, de su Pueblo fiel.

    En el diálogo con Nicodemo, Jesús le dijo: �SDios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en �0l no muera, sino que tenga Vida eterna⬝. (Jn 3,16)

    Hoy celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad. En cada misa decimos al elevar el Cuerpo y la Sangre de Jesús �Spor Cristo con �0l y en �0l, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos⬝.

    Cuando recibimos el Bautismo nos han derramado agua bendita en la cabeza diciendo �SYo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo⬝.

    Esta realidad la proclamamos con hermosos cantos de alabanza a la Trinidad, de adoración, que confiesan la grandeza de Dios y nuestra pequeñez. Dios se revela como amor que salva, que libera⬦ Hace que el tiempo sea Historia de Salvación.

    �0l nos hace sus hijos y nos envía a construir su Reino de paz, justicia, libertad, amor. Un gran santo nos enseña: �SEl que te creó sin ti, no te salvará sin ti⬝. (San Agustín)

    La fe nos compromete en el amor a Dios y al prójimo. Oración y acción. No nos exime de la búsqueda de la fraternidad universal. Como dice la Carta de San Juan, �SDios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él⬝. (I Jn 4, 16)

    Estamos por comenzar Junio, el mes del Sagrado Corazón de Jesús. Recorramos este tiempo como estímulo para percibir la cercanía de su amor. Te invito a pedir especialmente por los enfermos y por el crecimiento en la caridad entre nosotros.

    El fin de semana próximo es la fiesta solemne del Cuerpo y la Sangre del Señor. Este año, como en el 2020, no haremos la procesión en su honor. Te invito a unirte a las celebraciones por la televisión y las redes sociales.

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