Día del Padre: el comercio espera un repunte en medio de uno de los semestres más difíciles de los últimos años
Mientras los indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilidad y el país obtiene respaldo financiero internacional, los comerciantes advierten que la mejora aún no llega al mostrador. Las ventas acumulan una caída cercana al 30% y crece la preocupación por el cierre de locales.
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El comercio entrerriano afronta el Día del Padre con expectativas moderadas y la esperanza de que una de las fechas más importantes del calendario comercial permita recuperar algo de terreno en un semestre que describen como “muy malo”. Sin embargo, los comerciantes reconocen que el consumo continúa debilitado y que las ventas siguen por debajo de los niveles del año pasado, que ya había sido considerado uno de los peores períodos recientes.
La situación genera un fuerte contraste con los indicadores económicos nacionales. Mientras el Gobierno nacional celebra el respaldo de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otros organismos multilaterales, y avanza en mecanismos para refinanciar deuda a tasas más convenientes y plazos más extensos, en la economía cotidiana el impacto todavía no se percibe.
Para muchos comerciantes, la sensación es que los grandes números comienzan a ordenarse, pero esa recuperación aún no llega a las familias, los trabajadores ni a los negocios que dependen del consumo diario.
En vísperas del Día del Padre, los rubros que tradicionalmente concentran las compras siguen siendo perfumería, bazar, indumentaria y calzado, aunque el comportamiento de los consumidores cambió notablemente. La búsqueda de precios accesibles domina las decisiones y muchas familias optan por regalos más económicos que años atrás.
En el caso del calzado, por ejemplo, un regalo promedio ronda actualmente los 35 mil pesos, aunque muchos compradores recorren comercios, comparan precios y analizan promociones antes de concretar una compra.
Un centro comercial con más persianas bajas
La preocupación también se refleja en el paisaje urbano. Comerciantes señalan que cada vez son más los locales vacíos en peatonales y calles céntricas. A diferencia de otros tiempos, cuando un negocio cerraba y rápidamente era reemplazado por otro emprendimiento, hoy muchas propiedades permanecen desocupadas durante meses.
La combinación de ventas bajas, alquileres elevados, servicios, cargas sociales y costos operativos crecientes dificulta la continuidad de numerosos emprendimientos. Algunos comerciantes decidieron cerrar sus puertas, mientras que otros se trasladaron a zonas con menores costos.
El consumo, principal problema
Desde el sector consideran que la raíz de la crisis sigue siendo la pérdida del poder adquisitivo. Sostienen que gran parte de los ingresos familiares se destina actualmente a cubrir gastos esenciales como alimentos, alquileres, servicios, salud y transporte, dejando cada vez menos margen para el consumo de bienes no indispensables.
En ese contexto, las medidas provinciales de alivio fiscal y subsidios energéticos son valoradas, aunque muchos comerciantes entienden que tienen un alcance limitado porque benefician principalmente a pequeños contribuyentes y emprendimientos de menor escala.
Para quienes sostienen locales comerciales con empleados, alquileres y estructuras más complejas, el problema continúa siendo la falta de clientes y la retracción del consumo.
Así, mientras los despachos oficiales destacan la mejora de algunos indicadores financieros y el regreso gradual de la confianza internacional, en las calles comerciales la expectativa sigue puesta en que esa recuperación termine llegando a la economía real, donde aún se cuentan ventas perdidas, persianas cerradas y consumidores cada vez más cuidadosos al momento de gastar

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