• Economia
  • Policiales
  • Deportes
El Heraldo
  • Interés General

    Cuando los masones instigaron la quema del colegio de �SEl Salvador⬝

    Este es uno de esos sucesos poco comentados en los que la intolerancia y la manipulación de la turba, escribe una de las tantas páginas bochornosas con las que está escrita alguna parte de nuestra historia.

    05 de diciembre de 2020 - 10:01
    Cuando los masones instigaron la quema del  colegio  de �SEl Salvador⬝
    Ads

    Los hechos sucedieron así:

    Ads

    En enero de 1875, el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor León Federico Aneiros dispone que las parroquias de La Merced le sea devuelta a la orden de los Mercedarios y la de San Ignacio a la Compañía de Jesús. Estos templos les habían sido despojados en el gobierno de Bernardino Rivadavia.

    Sin embargo, la gravitación de la masonería en el periodismo de Buenos Aires y en los círculos políticos era muy importante, y para protestar por la resolución del Arzobispo y por la manifiesta hostilidad de los masones con la Iglesia Católica, pero en particular con los jesuitas, convocaron a un mitin político en el Teatro Variedades (hoy Odeón) en la calle Esmeralda al 300, presidida por el Dr. Adolfo Saldías, venerable maestro de la logia masónica �SConstancia⬝ y todas las logias y clubes anticatólicos, más los anticlericales extranjeros capitaneados por el masón Enrique Romero Giménez, del Correo Español y el venerable maestro Spiro Ungaro , de la logia italiana �SAlianza⬝ de la Boca.

    Ads

    Al finalizar el acto al que se le sumaron jóvenes estudiantes, como Telémaco Susini, joven de 19 años y el mismo Enrique Romero Jiménez se dirigieron a la Plaza de Mayo, donde estaba el Palacio del Arzobispado, donde cometieron actos de vandalismo destruyendo bancos, sillas y saquearon la sacristía.

    Estos desmanes habían sido instigados por los diarios mitristas El Nacional y La Tribuna, la Revista Masónica Americana en su número del 15 de enero de 1875, fue una de las que propició el ataque contra �Slos hombres del negro ropaje⬝ muy virulento y que obligó a Monseñor Aneiros a replicar: �SNo puedo persuadirme que no queréis a esta casa de los santos sacerdotes que la construyeron desde sus cimientos, con los hermosos edificios del Colegio Nacional Buenos Aires (antes llamado Real Colegio de San Carlos) y de la Universidad... aquellas voces que solo la violencia de un rey colérico y engañado (Carlos III) echó de aquí en el siglo pasado y en este siglo el genio de aquel hombre cuyo retrato no pudo recibir aquí honores sacrílegos (Juan Manuel de Rosas) arrojó en aquellos años que nunca podrá olvidar Buenos Aires; unos sacerdotes que son tan distinguidos por la ciencia como por la virtud, siempre celosos obreros del Evangelio, enemigos irreconciliables del vicio; sacerdotes a quienes odian y persiguen los impíos, los incrédulos, los malvados⬝

    Ads

    Después de Caseros, los jesuitas fueron admitidos de nuevo en el país y entonces reconstruyeron el Colegio, pero ahora con el nombre de El Salvador, adquiriendo para ello el sitio donde se halla actualmente. En 1874, el Colegio y la iglesia formaban un grupo de edificios de 114 metros de largo sobre la calle Callao y 33 metros de ancho; el resto de la manzana estaba dedicado a huerta rodeada por un muro de 2 metros de alto.

    Regía en la provincia y por lo tanto en la ciudad de Buenos Aires, el estado de sitio decretado a raíz del levantamiento mitrista contra el presidente Nicolás Avellaneda. Era gobernador provisorio de la provincia el coronel Álvaro Barros, masón activo.

    A los padres jesuitas que dirigían el Colegio les llegaban notas intimidatorias. Las reuniones de los revoltosos se hacían también en una casa de la calle Santa Fe y siempre terminaban en manifestaciones callejeras donde los estudiantes se confabulaban para incendiar el Colegio.

    Ads

    El ambiente propicio para que se sumaran a la polémica los órganos de colectividades extranjeras, publicaciones que en verdad expresaban los puntos de vista de emigrados políticos �Sgaribaldinos⬝ o �Scarbonarios⬝ italianos, republicanos españoles, muy vinculados ellos a las logias masónicas y muchos de tendencia anarquista, como L�"operario italiano y el Correo Español.

    La manifestación tomó por la calle Cuyo (hoy Sarmiento) hasta arribar a Callao y por esta hasta la del Parque (Lavalle), sede del Colegio.

    La turba comienza a apedrear el edificio, las puertas y ventanas. Luego tomaron por asalto el la propiedad dedicándose al pillaje por más de una hora. Fueron vandalizadas las salas de estudio, las capillas de oración, los dormitorios, la sala de cirugía, las cocinas. Todo fue destrozado. Con las mesas, sillas y camas se hicieron piras que ardieron hasta que se derrumbaron las paredes. La esquina del edificio que forman las calles Callao y Lavalle se derrumbaron, mientras por las demás puertas y ventanas salían las llamas.

    Luego forzaron la puerta principal a hachazos por donde ingresó la turba recorriendo corredores y pasillos. Los sacerdotes y hermanos de la Orden buscaron en los fondos ponerse a salvo huyendo hacia la huerta y la carpintería de los asaltantes. El padre Rector intentó detenerlos pero fue en vano y los sacerdotes fueron maltratados por la turba en presencia de la policía, ubicada dentro y fuera del Colegio. En algún momento los policías ayudaron a los sacerdotes a saltar la tapia y a algunos los custodiaron para que pudieran salir por los portones, refugiándose en las casas de algunos vecinos.

    Llegó entonces un escuadrón de la Guardia Provincial al mando del coronel Garmendia. Fueron recibidos por una lluvia de piedras. La Guardia cargó entonces a la bayoneta de la cual resultaron algunos heridos y un muerto.

    Finalmente �Sno hubo detenidos⬝ lo que provocó la renuncia del Jefe de Policía agradeciéndole los servicios prestados de parte del Señor Gobernador y hace justicia a �Slos motivos que impulsaron al Sr. Jefe de Policía a no hacer fuego contra la turba, respetando también las razones que hoy aconsejan su separación de la Policía.

    Las mismas organizaciones que incitaron y fogonearon los desmanes, luego hipócritamente condenaron los hechos (ante la negativa repercusión que tuvieron las tropelías) lavándose olímpicamente las manos de los actos de barbarie que provocaron.

    La reconstrucción del Colegio quedó a cargo del Gobierno y de familias de fortuna personal de Buenos Aires y de fieles católicos de toda condición.

    Referencias:

    Todo es Historia Nº 3 Julio de 1967 ¡Hay que incendiar El Salvador! Pablo Ibarra

    Tradiciones y Recuerdos de Buenos Aires �Manuel Bilbao �Ediciones Dictio B. Aires 1981

    Estampas del Pasado- José Luis Busaniche- Librería Hachette SA Buenos Aires 1959

    La Masonería en la Argentina y el Mundo Aníbal A. Rottjer Editorial Nuevo Orden Mayo de 1976

    Temas
    • magazine
    AUTOR
    El Heraldo
    El Heraldo
    Ads
    Ads
    Ads
El Heraldo
SECCIONES
  • Agro
  • Carnaval
  • Ciencia
  • Cronograma
  • Cultura
  • Deportes
  • Ecología
  • Economía
  • Educación
  • Efemérides
  • Espectáculos
  • Gastronomía
  • Informativo Docente
  • Interés General
  • Opinión
  • Policiales
  • Política
  • Salud
  • Sociales
  • Tecnología
  • Turismo
  • Judiciales
2026 | El Heraldo | Todos los derechos reservados: www.elheraldo.com.arEl Heraldo S.R.L es una publicación diaria online ·Director Periodístico: Roberto W. Caminos
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo