Cómo regularizar una construcción no declarada luego de una intimación de ATER
En los últimos meses, la Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) intensificó los controles sobre inmuebles mediante relevamientos satelitales y el cruce de información con los municipios, detectando numerosas construcciones que no habían sido declaradas. En ciudades como Concordia y Concepción del Uruguay, muchos propietarios comenzaron a recibir intimaciones para regularizar sus viviendas.
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Ante esta situación, Concordia Policiales dialogó con el Maestro Mayor de Obras – Luciano Almirón–, matriculado en el Colegio Profesional de Maestros Mayores de Obra y Técnicos de Entre Ríos (COPMMOTER), quien explicó qué debe hacer un vecino que recibe una notificación y cuáles pueden ser las consecuencias de no regularizar su situación.
“Lo primero es no desesperar, pero sí ocuparse”, comenzó explicando Almirón. “Una intimación es un aviso de que el Estado detectó una diferencia entre lo que figura en los papeles y la realidad de la construcción. Según la Ley de Valuaciones, existe la obligación legal de declarar cualquier ampliación o mejora dentro de los 60 días de que la obra sea habitable. Mi consejo es buscar la documentación que tengan de la propiedad y consultar con su profesional de confianza”.
Al ser consultado sobre quién debe realizar el trámite, aclaró que “el propietario tiene total libertad para elegir al profesional matriculado que prefiera, ya sea un Maestro Mayor de Obras, un arquitecto o un ingeniero. Es fundamental que el profesional esté al día con su matrícula y cumpla con el código de ética de su colegio”.
Respecto a la consulta inicial, señaló que “normalmente no tiene costo. Nosotros recibimos al vecino, analizamos la notificación y orientamos sobre los pasos a seguir de forma gratuita. Ahora bien, dependiendo de la complejidad del caso o si se requiere un análisis muy exhaustivo de antecedentes antes de presupuestar el trabajo, en algunos casos puede cobrarse un monto por ese asesoramiento técnico previo. Pero la charla informativa para saber dónde uno está parado suele ser sin cargo”.
Sobre las consecuencias de ignorar una intimación, fue categórico. “Eso es lo peor que se puede hacer. Si el contribuyente no se presenta voluntariamente, la autoridad puede realizar un ajuste de oficio sobre la valuación fiscal y aplicar multas por infracción a los deberes formales. Además, hoy en día, con las herramientas de detección remota, como Open Buildings, es muy fácil detectar las construcciones. Regularizar voluntariamente siempre permite acceder a mejores condiciones y evita recargos innecesarios”.
Finalmente, Almirón destacó la importancia de contar con un profesional matriculado para realizar el trámite. “Es fundamental entender que el acompañamiento de un profesional matriculado no es solo un requisito administrativo, sino una inversión en tranquilidad y certezas. Al trabajar con un técnico habilitado por su colegio, el propietario tiene la seguridad de que su declaración cumple con las normativas técnicas y legales vigentes, evitando errores que luego derivan en multas”.
Además, agregó que “nuestra intervención profesional convierte este proceso de regularización en un trámite más, despejando dudas y manejando la complejidad técnica para que el vecino no lo viva como una carga abrumadora. Realizar una correcta declaración hoy previene que esto se transforme en un problema mayor a futuro, como ajustes impositivos de oficio muy elevados o dificultades al momento de vender la propiedad, donde se exige la Ficha para Transferencia con el estado parcelario actualizado”.
“En definitiva, estar bien asesorado es el camino más corto y seguro para estar al día con la ley y proteger el valor de su patrimonio”, concluyó.

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