Cómo es el plan para convertir a la aviación en un transporte no contaminante
Un combustible líquido con nulas o bajas emisiones de CO2 ya está siendo probado con éxito. La energía se obtiene a partir de materias primas renovables, como aceites vegetales sostenibles, grasas animales, biomasa y residuos
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Existe un término relativamente nuevo popularizado desde Suecia: �Sflygskam⬝ o vergüenza de volar. Este término fue acuñado a raíz del movimiento iniciado por Maja Rosén, una joven sueca que dejó de volar en 2008 a raíz de la huella de carbono que dejan los aviones. Luego, en 2015, la líder ambientalista, también sueca, Greta Thunberg se unió a esa acción y, con su fama, la tendencia se hizo más popular.
Pero los avances de la tecnología, quizá hagan que en pocos años más se vuelva a ver a la joven Thunberg subirse a un avión sin preocuparse por contribuir así a contaminar el medioambiente. Después de 15 años de negociaciones, el 6 de octubre de 2016 se firmó un acuerdo mundial que apuntó a reducir el impacto ambiental del transporte aéreo, con el apoyo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, una agencia de la ONU). En este, se propone solventar la ausencia de medidas con respecto al transporte aéreo en el Acuerdo de París de 2015, mejorar la eficacia energética (2% al año), introducir combustible sostenible de aviación (Sustainable Aviation Fuel, SAF) y evaluar el nivel que alcanzarán las emisiones de CO2 en el futuro
. Esta historia tuvo otro hecho trascendente 5 años más tarde, cuando el 1 de diciembre de 2021, se produjo lo que fue un verdadero hito de la aviación moderna: un avión de pasajeros de United Airlines voló de Chicago a Washington propulsado únicamente por combustible verde elaborado a partir de aceites de cocina, desechos agrícolas y otros materiales en lugar de combustibles fósiles.
El vuelo hizo historia al ser el primero de pasajeros con carga completa que funciona con combustible de aviación 100% sostenible (Sustainable Aviation Fuel, SAF) y que según la empresa, emite un 80% menos emisiones que el combustible tradicional. Los SAF a los que alude son combustibles líquidos con nulas o bajas emisiones de CO2 obtenidos a partir de materias primas renovables como aceites vegetales sostenibles, grasas animales, biomasa, residuos o incluso CO2 retirado de la atmósfera en el caso de los combustibles sintéticos.
Las emisiones de la aviación, comercial y militar, que contribuyen notablemente al aumento del efecto invernadero en la Tierra y generan un gran impacto ambiental, representan el 3% de las emisiones mundiales. La combustión de carburante de aviación en los reactores produce principalmente CO2 y vapor de agua, y en menor medida contaminantes gaseosos como óxidos de nitrógeno (óxido nítrico y dióxido de nitrógeno) y partículas en suspensión (o aerosoles). Los científicos afirman que las emisiones de los óxidos de nitrógeno (NOx), y las estelas de condensación y cirros que se forman en ciertas condiciones, provocan indirectamente el calentamiento global.
El vuelo de la United Airlines fue el primer paso hacia desafíos cada vez más concretos, ambiciosos y vinculantes, que tiene que ver directamente con que los aparatos utilicen combustible no contaminante.
