Aniversario del Combate de Los Pozos
POR DARIO H. GARAYALDE PARA MAGAZINE El 11 de junio de 1826, una poderosa escuadra naval del Imperio del Brasil quedó a la vista de Buenos Aires en el Río de la Plata.
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El Brasil se había apropiado de la Provincia Oriental (en ese tiempo formaba parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata) y la escuadra brasileña venía en respuesta al acto inamistoso del gobierno de Buenos Aires, por el apoyo prestado a los Treinta y tres Orientales, que acaudillaba Juan Antonio Lavalleja y Manuel Oribe en 1825 y que habían embarcado en dos lanchas en la costa de San Isidro (hoy Beccar) y desde donde arribaron a las Playas de La Agraciada, para iniciar la reacción contra los portugueses.
La Provincia Oriental había resuelto, en el Congreso de la Florida, reintegrarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata.
La escuadra brasileña estaba compuesta por 31 barcos al mando del vicealmirante Rodrigo Ferreira Lobo. La escuadra de las Provincias Unidas disponía de 4 buques y 7 cañoneras mostrando la inmensa desproporción de las fuerzas que se iban a enfrentar. Pero, la escuadra argentina estaba al mando del coronel mayor Guillermo Brown, que embarcado en la fragata "25 de Mayo" donde izó su insignia.
Pero, previamente se había dirigido a sus oficiales con una arenga que pasó a la historia "Marinos y soldados de la Republica ¿Veis esa montaña flotante? ¡Son 31 buques enemigos! Pero no creáis que vuestro general abriga el menor recelo, pues no duda de vuestro valor y espera que imitareis a la "25 de Mayo" que será echada a pique, antes que rendida. Camaradas: Confianza en la victoria, disciplina y tres vivas a la Patria".
Puestos ya en combate, la nave capitana dio la consigna. "Fuego rasante que el pueblo nos contempla" Porque, en efecto, los pobladores de Buenos Aires contemplaban desde la costa, desde las terrazas y desde los campanarios de las iglesias el combate que se iba a producir...
Dos naves más se habían sumado a la escuadra de Brown. La goleta "Río de la Plata" al mando del comandante Leonardo Rosales y el bergantín "General Balcarce" al mando del capitán Nicolás Jorge. Para facilitar las operaciones de estas dos naves, Brown sorprendió a los brasileños arremetiendo con las frágiles cañoneras disparando sin cesar, contra el más poderoso y mejor artillado buque brasileño, la fragata "Niteroi" y al despejarse la humareda del combate, advirtieron que la escuadra brasileña se retiraba. Brown sabía que eso sucedería, ya que la poca profundidad del Río de la Plata, imposibilitaba las maniobras de los grandes buques.
Tras media hora de reciproco cañoneo, ambas escuadras quedaron sin mayores daños. Pero quedó a la vista el conocimiento de Brown del sitio del combate, especialmente donde colocó sus naves, estaba rodeado de bancos de arena sumergidos, pero que impedían el paso de los grandes buques, todos ellos de gran calado
Brown fue recibido por el pueblo de Buenos Aires con verdadera y auténtica gratitud. Fue llevado en andas aquel ilustre marino, que nos había devuelto la confianza necesaria para continuar la lucha.
