Que no profundicemos la tragedia educativa, depende de todos
La Argentina forma parte del infame listado de países que durante todo el 2020 mantuvieron las escuelas cerradas en todos sus niveles.
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Durante un año escolar, con 56% de niños pobres, con el 80% de los NNyA con problemas de conectividad y con familias con dificultades para el adecuado acompañamiento, la brecha educativa se agigantó.
Los cálculos más conservadores hablan de un millón y medios de NNyA perdieron el vínculo con la escuela. A esta verdadera tragedia, el regreso a la �Spresencialidad cuidada⬝ basada en protocolos anticuados, que no toman en cuenta la evidencia científica ni la experiencia internacional y que nos está llevando a que nuestros NNyA pierdan al menos medio año escolar, le sumamos paros docentes.
El legítimo reclamo al salario digno, no puede subrogar el derecho de millones de niños, niñas y adolescentes a educarse. La educación no puede defenderse con aulas vacías. Sabemos del compromiso docente, del esfuerzo y el compromiso con que cientos de maestros, maestras, profesores y profesoras hicieron frente a la virtualidad, cargando sobre sus ingresos los costos de la educación a distancia. Pero también sabemos que no es posible perder más presencialidad.
Necesitamos que nuestros NNyA asistan a clases en cada una de las instituciones educativas. Es hora de pensar alternativas de lucha que no perjudiquen a los más perjudicados en esta pandemia.
Después de un año sin clases, exigimos al Gobierno Provincial que arbitre los medios necesarios para garantizar la paupérrima presencialidad a la que someten a nuestros niños. No pueden seguir siendo víctimas de un endémico deterioro de la educación pública. Es preciso reconocer a los docentes que brindan lo mejor de sí. Es preciso distinguirlos de quiénes empañan la profesión. Es preciso profesionalizar y dignificar la carrera docente y eso incluye salarios dignos.
Pero por sobre todo, incluye a nuestros NNyA en las aulas. Que la educación pública vuelva a ser igualadora. Que las familias que menos tienen sepan que pueden construirles el futuro a sus hijos en una escuela pública de calidad, comprometida con el potencial humano y con el desarrollo de la provincia.
Que la tragedia no se profundice, depende de todos. También de ustedes Nuestros gurises no pueden ser las víctimas.
Todos los niños
Todos los días
Todas las escuelas
