Argentina se hunde en la evaluación educativa
La mitad de los alumnos no alcanza los conocimientos básicos El país quedó en el puesto 72 entre 91 participantes de las pruebas PISA 2025. Carlos Torrendell atribuyó el deterioro a políticas anteriores que relegaron la enseñanza de lengua y matemática, aunque aseguró que las primeras medidas del Gobierno comienzan a mostrar resultados en la escuela primaria.
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La educación argentina atraviesa una crisis que ya no puede disimularse detrás de estadísticas parciales ni discursos tranquilizadores. Los resultados de las pruebas PISA 2025 ubicaron al país en el puesto 72 entre 91 naciones, junto a Paraguay, Guatemala, Zambia, Kenia y Ruanda.
El dato más preocupante indica que la mitad de los estudiantes argentinos de 15 años no alcanza el nivel básico en ciencias, lectura y matemática. Además, durante los últimos tres años se produjo un nuevo retroceso en las tres áreas evaluadas.
Para el secretario de Educación de la Nación, Carlos Torrendell, la explicación principal se encuentra en las políticas educativas aplicadas durante los gobiernos anteriores, cuando los aprendizajes fundamentales dejaron de ocupar el centro de la enseñanza.
“Hay una crisis muy potente en lengua y matemática que luego causa estragos en el mundo de las ciencias”, sostuvo el funcionario. En su análisis, la Argentina ya venía ocupando posiciones preocupantes en las evaluaciones internacionales, pero el deterioro actual profundizó una situación que llevaba años desarrollándose.
Torrendell cuestionó lo que definió como políticas “muy dispersas”, concentradas en el distribucionismo y en una inclusión mal entendida, sin garantizar que los alumnos aprendieran efectivamente a leer, escribir y resolver operaciones matemáticas.
Desde su perspectiva, la inclusión educativa fue confundida con la permanencia de los estudiantes dentro del sistema, aun cuando muchos avanzaban de grado sin adquirir los conocimientos necesarios. El acompañamiento a las escuelas y a los docentes perdió centralidad y los resultados están ahora a la vista.
El funcionario no dudó en atribuir buena parte del problema a “la pesada herencia del kirchnerismo”. A ese arrastre interno se sumó un segundo componente: el empeoramiento educativo registrado en gran parte del mundo.
Las pruebas PISA muestran una caída general de los aprendizajes en numerosos países. Sin embargo, la situación argentina resulta más grave porque esa tendencia internacional encontró al país con dificultades estructurales acumuladas.
Una escuela secundaria construida sobre bases débiles
Los alumnos evaluados por PISA tienen 15 años y se encuentran, en su mayoría, transitando la escuela secundaria. Pero las dificultades que aparecen en esa etapa comenzaron mucho antes.
Distintas investigaciones educativas vinculan buena parte del abandono escolar y de los bajos rendimientos en el secundario con las deficiencias arrastradas desde la primaria. Torrendell comparó el sistema educativo con un edificio: cuando los cimientos están mal construidos, resulta muy difícil sostener y fortalecer los pisos siguientes.
La falta de comprensión lectora, las dificultades para escribir y el escaso dominio de la matemática básica terminan repercutiendo en todas las asignaturas, especialmente en las ciencias. Un alumno que no comprende correctamente un texto o no domina operaciones elementales difícilmente pueda desenvolverse con éxito en contenidos más complejos.
Esta realidad quedó reflejada en la evaluación de alfabetización realizada en noviembre de 2024 a estudiantes de tercer grado. El relevamiento mostró que cerca de la mitad de los niños presentaba dificultades para leer y comprender textos acordes con su edad.
Aquella prueba, retomada después de varios años sin una medición específica en esa etapa escolar, fue establecida como línea de base para evaluar los resultados de las nuevas políticas.
El Gobierno asegura que comenzó la recuperación
Torrendell rechazó que los resultados de PISA puedan ser adjudicados íntegramente a la actual administración. La evaluación fue realizada aproximadamente a mediados de 2025, cuando el Gobierno de Javier Milei llevaba alrededor de un año y medio de gestión.
El secretario explicó que algunos cambios educativos requieren más tiempo para reflejarse, particularmente cuando deben alcanzar a adolescentes que llevan muchos años dentro de un sistema con serias deficiencias. Comparó esa situación con determinadas variables económicas: algunas pueden corregirse con mayor rapidez, mientras que otras necesitan modificaciones estructurales y sostenidas.
El Gobierno considera que las primeras señales de recuperación aparecieron en las pruebas Aprender realizadas al finalizar la escuela primaria. Según Torrendell, esos resultados evidenciaron un progreso relacionado con la decisión de volver a colocar los aprendizajes esenciales en el centro de las políticas educativas.
El desafío será conseguir que esa mejoría llegue al nivel secundario y se refleje en las próximas evaluaciones internacionales. Para ello, la administración nacional asegura estar concentrada en el acompañamiento de los docentes, las escuelas y los estudiantes.
Libros, alfabetización y matemática
Dentro de esa estrategia, Torrendell consideró imprescindible fortalecer la distribución de libros. El funcionario analizó la continuidad de esa política con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, bajo la premisa de que no será posible mejorar la lectura y la escritura si los alumnos no cuentan con materiales adecuados.
La próxima medición decisiva se realizará en noviembre de 2026, cuando vuelva a tomarse la prueba Aprender de alfabetización en tercer grado. La evaluación incorporará, además, un módulo específico de matemática.
Ese relevamiento permitirá comparar los resultados con la línea de base obtenida en 2024 y determinar si las políticas aplicadas consiguieron revertir parte del deterioro. Torrendell se mostró convencido de que habrá una mejora y de que los nuevos datos demostrarán avances cuando la gestión se concentra en los aprendizajes, los docentes y las escuelas.
El punto de partida, sin embargo, continúa siendo crítico: Argentina permanece cerca del fondo de la tabla internacional, la mitad de sus adolescentes no domina contenidos básicos y una proporción preocupante de los niños llega a tercer grado sin una alfabetización adecuada.
La recuperación, aun si comenzaron a aparecer señales positivas, será necesariamente larga y exigirá continuidad.

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