¡Y por casa como andamos!!!
El caso del jugador que sufrió la pérdida de órganos tras recibir un fuerte golpe durante un partido disputado en la cancha de Zorraquín, vuelve a poner sobre la mesa el debate acerca de las medidas de seguridad en el fútbol concordiense.
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En las redes sociales se multiplicaron los comentarios y cuestionamientos sobre la ausencia de una ambulancia en el lugar, inclusive por parte de la familia del damnificado. Según trascendió, el accidente deportivo ocurrió alrededor de las 17 horas y el joven arquero habría llegado al hospital cerca de las 19, donde quedó internado y fue sometido a una intervención quirúrgica que derivó en la extirpación del bazo y del riñón izquierdo, de acuerdo con los informes médicos.
Hace algunos días, una publicación del medio Siete Páginas planteaba el debate sobre los “clubes pobres y una Liga rica”, una situación que históricamente ha sido objeto de cuestionamientos y que en reiteradas oportunidades hemos reflejado en estas páginas.
Muchas instituciones -decía el comentario de Siete Páginas - se encontrarían condicionadas por la entidad madre debido a las dificultades económicas que enfrentan para sostener la actividad deportiva. Los costos de poner en cancha a sus equipos, desde las categorías infantiles hasta la Primera División, representan una carga cada vez más difícil de afrontar.
Numerosos clubes acumulan deudas que, en algunos casos, son posteriormente refinanciadas o asistidas por la propia Liga, generando un círculo vicioso del que resulta difícil salir. Esta situación suele contar con el aval de dirigentes que, al momento de una elección, respaldan a las mismas conducciones, muchas veces condicionados por los compromisos económicos asumidos por sus instituciones.
Lo ocurrido con el arquero de El Olimpo podría derivar en consecuencias similares a las que ya se vivieron en el pasado. La Liga estuvo cerca de perder su sede por un juicio, tras el trágico episodio registrado en la cancha de Sarmiento, donde una enfermera perdió la vida durante un tiroteo. Aquel hecho enlutó al fútbol concordiense y demandó años de gestiones para superar sus consecuencias.
Por estas horas, la principal preocupación es la salud del jugador. Se trata de un joven que perdió órganos vitales mientras practicaba el deporte que ama. Más allá de las circunstancias propias del accidente, quienes estuvieron presentes aseguran que no se contaba con elementos fundamentales para el desarrollo seguro del espectáculo deportivo, entre ellos una ambulancia en el lugar.
Tampoco puede dejar de mencionarse que ninguna de las canchas de la ciudad cuenta con la protección adecuada en los muros perimetrales del campo de juego, una exigencia de seguridad que cobra relevancia si se consideran los numerosos antecedentes registrados a nivel nacional de jugadores que sufrieron graves lesiones al impactar contra estructuras de hormigón.
También se pueden agregar preguntas sobre la cobertura de los jugadores en cuanto a seguro. ¿Están asegurados los jugadores y quienes ingresan al campo de juego?, ¿el seguro es sólo para el espectador?. La prioridad como se indica, es la salud del deportista, pero habrá que revisar todos estos detalles a modo de prevención y no lamentarnos luego que pasen este tipo de hechos y seguir para adelante.
Mientras tanto, no se había emitido ningún comunicado oficial ni brindado explicaciones a través de canales institucionales sobre lo sucedido con el arquero. Es probable que las autoridades aguarden la evolución de su estado de salud, que hoy constituye la prioridad absoluta. Sin embargo, más temprano que tarde, las responsabilidades y las condiciones de seguridad deberán ser analizadas y abordadas para evitar que una situación similar vuelva a repetirse.

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