De Ortega y Gasset a la crisis migratoria: cuando las muchedumbres vuelven a desafiar a Europa
La llegada masiva de decenas de miles de migrantes a las puertas de la Unión Europea reaviva un debate que el filósofo español José Ortega y Gasset planteó hace casi un siglo. Su advertencia sobre “las masas” no estaba dirigida contra la democracia ni contra la inmigración, sino sobre la capacidad de las instituciones para responder cuando la presión colectiva supera los mecanismos de organización y decisión.
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La crisis migratoria que atraviesa Europa, con una llegada masiva de personas a las fronteras de Ceuta que volvió a poner en tensión a España y a la Unión Europea, trasciende el debate sobre inmigración y seguridad. También invita a recuperar una reflexión filosófica que, casi cien años atrás, formuló José Ortega y Gasset en su célebre obra La rebelión de las masas.
Las autoridades españolas informaron que la entrada de decenas de miles de migrantes en un corto período de tiempo desbordó la capacidad de respuesta local y obligó a movilizar recursos extraordinarios, mientras la situación generó repercusiones en toda la Unión Europea.
Sin embargo, relacionar este fenómeno con Ortega exige una precisión importante. El filósofo español no escribió sobre inmigración ni sobre desplazamientos masivos de personas. Su preocupación era otra: advertía sobre lo que sucede cuando las multitudes, impulsadas por la fuerza del número, condicionan el funcionamiento de las instituciones y reducen el espacio para la reflexión, la planificación y el liderazgo responsable.
Para Ortega, el problema no era la existencia de grandes mayorías, sino la aparición del “hombre-masa”: aquel que considera suficientes sus propias opiniones, prescinde del conocimiento especializado y desconoce los límites que hacen posible la convivencia institucional.
Su advertencia conserva vigencia porque toda crisis de gran magnitud —sea económica, sanitaria, política o migratoria— pone a prueba precisamente la fortaleza de las instituciones. Cuando la presión colectiva supera la capacidad de respuesta del Estado, aparecen tensiones entre el respeto por los derechos humanos, la seguridad de las fronteras y la estabilidad política.
En las últimas semanas, la crisis en Ceuta volvió a evidenciar esas dificultades. Diversos gobiernos europeos reclamaron reforzar el control de las fronteras exteriores mientras la Unión Europea continúa implementando un nuevo Pacto de Migración y Asilo, orientado a acelerar los procedimientos, fortalecer los controles y coordinar la respuesta entre los Estados miembros.
En ese contexto, las ideas de Ortega y Gasset adquieren un nuevo significado. Su reflexión no puede utilizarse para descalificar a quienes migran, muchos de los cuales escapan de conflictos, pobreza o persecuciones.
Más bien invita a preguntarse si las democracias cuentan con instituciones suficientemente sólidas para gestionar fenómenos masivos sin perder el equilibrio entre el orden jurídico, la solidaridad y la gobernabilidad.
Casi un siglo después de la publicación de La rebelión de las masas, Europa vuelve a enfrentar un desafío donde la magnitud del fenómeno supera el hecho migratorio en sí mismo: la necesidad de que las instituciones respondan con eficacia, legitimidad y capacidad de decisión frente a situaciones extraordinarias.
Como escribió Ortega y Gasset, el verdadero riesgo aparece cuando la fuerza de la cantidad desplaza la calidad del debate y la responsabilidad en la toma de decisiones.
Esa reflexión, nacida en otra época, continúa alimentando una discusión que hoy vuelve a instalarse en el centro del escenario europeo.

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