Seis de cada diez asalariados comen menos para llegar a fin de mes
El deterioro de los ingresos obliga a muchos trabajadores a ajustar gastos básicos como la alimentación. Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) advirtió que las dificultades económicas están impactando de forma directa en la alimentación de los hogares, incluso entre personas con empleo.
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Según el relevamiento, alrededor de 6 de cada 10 trabajadores asalariados reconocen que en algún momento del mes deben reducir la cantidad o la calidad de las comidas debido a la falta de recursos económicos. Esto refleja un deterioro del poder adquisitivo y de la seguridad alimentaria en amplios sectores de la población.
El estudio señala que el problema no se limita a quienes están fuera del mercado laboral: muchos hogares con ingresos formales también enfrentan restricciones para sostener una dieta adecuada.
Entre las estrategias más frecuentes aparecen: Saltar alguna comida diaria. Reducir porciones en el hogar. Reemplazar alimentos nutritivos por opciones más baratas y menos variadas. Priorizar la alimentación de los niños por sobre la de los adultos.
El informe también destaca que el aumento sostenido de los precios de los alimentos, sumado a salarios que no logran acompañar ese ritmo, ha incrementado los niveles de inseguridad alimentaria moderada y severa en los últimos años.
Desde la UCA advierten que este fenómeno implica no sólo una dificultad económica sino también un riesgo social y sanitario, ya que una alimentación insuficiente o de baja calidad puede afectar la salud, el rendimiento laboral y el desarrollo de los niños en los hogares más vulnerables.

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