Más horas trabajadas y escaso crecimiento: un informe advierte sobre la productividad
Un estudio del IERAL señala que, en la última década, las horas laborales crecieron un 11%, mientras la producción avanzó apenas un 3%.
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Además, registra una caída del 6% en la productividad desde 2016 y mejoras recientes concentradas en pocos sectores.
La Argentina destinó más horas al trabajo durante los últimos años, pero ese esfuerzo no se tradujo en un crecimiento proporcional de los bienes y servicios producidos. Según un relevamiento del IERAL, de Fundación Mediterránea, entre 2016 y 2025 las horas trabajadas aumentaron un 11%, mientras la producción avanzó apenas un 3%.
El estudio, elaborado por las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez sobre datos de la Cuenta de Generación del Ingreso del INDEC, ubica la productividad laboral un 6% por debajo de 2016. También registra una caída del 7% en la productividad total de los factores, un indicador relacionado con la eficiencia con que se combinan el trabajo y el capital.
La diferencia resulta relevante porque trabajar más horas no equivale necesariamente a producir mejor. El incremento informado corresponde al conjunto de la economía y no significa que cada trabajador haya extendido su jornada en la misma proporción.
La productividad tampoco mide únicamente el esfuerzo individual: expresa cuánto se produce por hora y depende de las herramientas disponibles, la tecnología, la organización de las tareas y las condiciones en las que funcionan las empresas.
El informe señala que los servicios de capital crecieron un 14% durante el período y que cada hora trabajada dispuso de aproximadamente un 3% más de capital. Sin embargo, esa mayor disponibilidad de recursos no alcanzó para mejorar el rendimiento general.
Las diferencias entre sectores fueron marcadas. Hoteles y restaurantes registraron una caída de productividad del 16%; el comercio, del 15%; la construcción, del 11%; electricidad, gas y agua, del 10%; la industria, del 9%; y la pesca, del 8%. En contraste, la minería acumuló una mejora del 21% y la intermediación financiera, del 14%.
Desde 2023 se observa una recuperación moderada de la productividad por hora, cercana al 2%, aunque con avances concentrados. El agro encabezó la mejora, con un 41%, explicado en parte por la recuperación posterior a la sequía. Le siguieron las finanzas, con un 24%, y la minería, con un 23%.
La construcción, el comercio y la industria mantuvieron retrocesos. Las actividades que perdieron productividad respecto de 2023 reunieron el 71% de las horas trabajadas durante el primer trimestre de 2026, mientras los sectores con mayores avances representaron apenas el 8%. El contraste muestra que la recuperación todavía no se extendió a buena parte del entramado productivo.
Una forma sencilla de entender el problema es pensar en un taller: si necesita más horas para fabricar prácticamente la misma cantidad de piezas, aumenta el trabajo utilizado por unidad. Una máquina adecuada, un mejor mantenimiento o una reorganización del proceso pueden permitirle producir más con el mismo tiempo. El ejemplo muestra por qué la discusión excede la duración de la jornada laboral.
La relación con los salarios es central. Cuando aumenta la producción por hora, existe mayor margen para mejorar las remuneraciones sin incrementar en igual medida el costo de cada unidad producida. Esa mejora no garantiza por sí sola una distribución de sus beneficios, pero amplía las posibilidades de sostener mejores ingresos.
Para revertir el deterioro, el IERAL propone incorporar tecnología, promover la innovación y mejorar la organización productiva. El desafío consiste en que las empresas aprovechen mejor sus recursos y que los avances alcancen a los sectores donde se concentra el trabajo, sin hacer depender la competitividad exclusivamente de una reducción de los costos laborales.

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