Aguinaldo 2026: alivio para trabajadores y una presión cada vez más fuerte sobre empresas y Estados
El pago del medio aguinaldo moviliza millones de pesos en todo el país, pero también expone la crisis financiera que atraviesan provincias, municipios y comercios que luchan por sostener salarios y empleo.
:format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/05/aguinaldo_1.jpeg)
Con la llegada de junio vuelve uno de los momentos económicos más sensibles del año: el pago del Sueldo Anual Complementario (SAC), más conocido como aguinaldo. Se trata de un derecho establecido por ley para trabajadores registrados, jubilados y pensionados, que obliga a empresas y organismos públicos a afrontar un fuerte desembolso en medio de una economía cada vez más tensionada.
La primera cuota del aguinaldo debe abonarse antes del 30 de junio, aunque la legislación contempla algunos días hábiles adicionales para efectivizar el pago. En el caso de jubilados y pensionados de ANSES, el monto se liquida automáticamente junto al haber mensual.
La normativa vigente establece que el aguinaldo equivale al 50% del mejor sueldo mensual bruto percibido durante el semestre enero-junio. Para calcularlo se toman en cuenta todos los conceptos remunerativos: sueldo básico, horas extras, adicionales y comisiones, entre otros.
Un trabajador que haya tenido como mejor salario mensual un ingreso bruto de 1.200.000 pesos cobrará un aguinaldo bruto de 600.000 pesos, sobre el que luego se aplicarán descuentos jubilatorios, obra social y otros aportes.
El beneficio alcanza a empleados del sector privado, trabajadores estatales, jubilados y pensionados. Quedan excluidos monotributistas, autónomos y trabajadores informales.
Aunque la reciente reforma laboral no modificó la existencia ni el mecanismo de pago del aguinaldo, sí introdujo cambios indirectos vinculados a indemnizaciones laborales, excluyendo el SAC del cálculo indemnizatorio en despidos sin causa.
Pero detrás de este ingreso esperado por millones de familias aparece también otra realidad mucho más compleja: el fuerte impacto financiero que representa para provincias, municipios y pequeñas empresas afrontar el pago del aguinaldo en un contexto de caída de consumo, retracción económica y fuerte baja de la recaudación.
Gobernadores, ministros de Economía provinciales e intendentes viven estas semanas con enorme preocupación, observando cómo mes a mes disminuyen los ingresos fiscales mientras aumentan las obligaciones salariales y sociales. En muchas administraciones públicas ya comienzan a discutirse recortes de servicios, paralización de obras y postergación de inversiones para poder sostener el pago de salarios y aguinaldos.
La situación también golpea de lleno al comercio y a las pequeñas y medianas empresas, que intentan sostener puestos de trabajo en medio de ventas deprimidas y costos crecientes. Muchos empresarios reconocen que las matemáticas son exactas y que las cuentas no cierran, aunque nadie explica con claridad cómo afrontar semejante presión financiera sin afectar empleo, salarios o actividad económica.
Más allá del alivio momentáneo que representa el aguinaldo para trabajadores y jubilados, el desafío económico continúa mucho después de junio.
Y en distintas provincias, incluida Entre Ríos, crece una sensación de agotamiento y preocupación sobre cómo sostener el funcionamiento del Estado, el empleo privado y la actividad comercial en los próximos meses.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión