La concordiense Lara Cabrera y Santiago Boviez de Paraná ganaron la prueba de aguas abiertas
Una nueva edición de la tradicional prueba de natación en aguas abiertas Salto–Concordia volvió a disputarse en el río Uruguay, reafirmando el valor deportivo y simbólico de una competencia que, desde su primera edición en 1942, se ha consolidado como la más antigua del litoral argentino y una de las pocas en el mundo que une a dos países en su recorrido.
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La competencia, que representa un verdadero gesto de integración entre Argentina y Uruguay, convocó en esta ocasión a entre 250 y 270 nadadores, quienes debieron enfrentar el desafío de cruzar el río en una prueba que combina resistencia, estrategia y experiencia.

El ganador de la prueba fue el nadador paranaense Santiago Boviez, de 30 años, quien protagonizó un intenso mano a mano con el competidor Arias durante gran parte del recorrido. Ambos lograron despegarse del resto del pelotón desde el inicio y sostuvieron una disputa que se definió en los últimos metros.

“Salimos juntos con Arias porque sabíamos que, en teoría, éramos los dos candidatos. Hicimos una carrera linda entre los dos y se definió acá en la llegada. Creo que tuve un poco de suerte cuando él se abrió y me dio ese pequeño margen para el sprint final”, relató Boguis tras arribar en primer lugar.

El nadador entrerriano destacó además que, si bien la prueba exige velocidad, se trata de una distancia menor a la que suele disputar habitualmente. “Yo suelo competir en carreras más largas. Vengo de nadar la Santa Fe–Coronda en febrero, así que esta es bastante más corta para mí, pero la verdad que salió muy bien”, señaló.
Boguis estimó que su tiempo rondó los 44 minutos, aunque aclaró que el cálculo final debe considerar las diferentes largadas realizadas por categorías.
En este sentido, el organizador Aníbal Morán explicó que, por razones de seguridad y organización, los nadadores partieron con intervalos de tres minutos entre grupos. “La primera largada correspondió a los chicos federados de 13 a 17 años y luego fueron saliendo las demás categorías. Por eso algunos nadadores pudieron llegar antes en el agua, pero la clasificación se define por corrección de tiempo”, detalló.
Morán subrayó además la complejidad logística que implica organizar una prueba de estas características, ya que el recorrido atraviesa el límite internacional entre Argentina y Uruguay y requiere coordinar normativas y controles de ambos países.
“Esto es una verdadera prueba de integración. A veces las legislaciones no son tan integrativas, pero hay que reconocer la muy buena disposición de los funcionarios de ambos lados, que entienden lo que significa una competencia con más de 80 años de historia”, expresó.
El operativo de seguridad fue otro de los aspectos destacados de la jornada. Más de 40 embarcaciones acompañaron el recorrido, junto a ocho lanchas de seguridad con guardavidas, médicos a bordo y desfibriladores, además de un amplio dispositivo sanitario dispuesto para asistir cualquier eventualidad.
Desde la organización también resaltaron el acompañamiento de diversas instituciones que hacen posible la realización del evento, entre ellas la Municipalidad de Concordia, CODESAL, distintas áreas municipales y el Club Remero Salto, que aporta gran parte de la logística desde el lado uruguayo.

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