Escuela General Belgrano N° 42, de calle Entre Ríos
Por Institución Damas Patricias Argentinas y una de sus integrantes de dicha Comisión. Teresita Miñones de García.
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En su primer día de clase, creo fue algo diferente al comenzar su año lectivo de estudio y dedicación a su aprendizaje, en realizar una costumbre poco usada que por protocolo corresponde.
Me refiero al acto de la quema de la banderita del mástil, cuando se pone viejita y se coloca la nueva.
En este caso se solicitó a la presidenta de la Institución Damas Patricias Argentina, filial Concordia, a la Señora Beatriz Neira, con mucha anticipación una bandera de flameo, que es la que corresponde en el mástil de la escuela. Nos representó en nombre de la Institución en esta oportunidad, la Señora profesora miembro de dicha Institución a proceder y entregar dicha bandera, la señora Ana María Dupleich; hija justamente, del que fuera tan recordado Vice director, y Director de la Escuela Normal, desde la década del 60, 70, 80 y del 90. Me estoy refiriendo al profesor, Carlos Alberto Dupleich, como un referente consagrado, en plenitud a su tarea como educador ejemplar.
Como dato ilustrativo de la Institución de Damas Patricias trabaja en nuestra ciudad desde 1944, y se reunían en la antigua casa parroquial de San Antonio de Padua antes de ser catedral, en donde se encuentra el Auditórium. Su obra siempre fue en bien de homenajear, en todos los actos patrióticos a nuestros próceres, que fueron ejemplos a seguir, e imitar sus enseñanzas. Además, entregar premios a los alumnos destacados, en historia Argentina para mantener nuestra identidad patriótica.
Volviendo al acto central académico protocolar, contaba la señora de Dupleich, que fue muy emotivo y emocionante el entregar la bandera a la señora Directora de la escuela, la señora Silvia Percara, y a su Señora Vice directora y realizar la quema de la bandera, y luego izar la nueva bandera en un silencio de todos los presentes, demostrando un gran respeto patriótico, recordado a su creador el General Manuel Belgrano, digno del mayor respeto por su vida consagrada por su patria, y ser un verdadero ejemplo por sus virtudes y su vida entera en bien de todos los argentinos, con una humildad que tienen los grandes seres como él lo fue.
Terminó dicho acto con nuestra hermosa marcha de �SAurora⬝, celeste y blanca que Belgrano elevó al celeste cielo, en ese su primer día de clase, allí, en la Escuela General Belgrano, símbolo de educación y enseñanza, y ejemplo para sus alumnos que no olvidarán tan emotivo y conmemorador acto, que fue entonados por autoridades, maestros, padres y por los alumnos otorgando un marco alegórico muy emotivo y bien patriótico.
Eso hará los anime a los alumnos, a empezar con mucho entusiasmo, disciplina y plenitud de espíritu de compañerismo, y respeto a sus maestros que seguro darán todo lo mejor de su parte. Saben ellos, que en sus manos cada alumno, sean niños o jovencitos, son templos, que tiene que ir edificando, y llevándolos por el mejor camino, y sembrar frutos para lograr los mejores resultados de sus enseñanzas.
