Atilio Miño, un conocido músico de Concordia
Atilio Miño, conocido músico de Concordia, nació en Corrientes capital. Su vocación es la música del género litoraleño. Interpreta varios instrumentos, pero su gran pasión es el acordeón.
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Llegó a Concordia en 1974 para trabajar en la obra de Salto Grande. Su oficio es técnico electromecánico y, al llegar a nuestra ciudad, se encontró con un artista muy recordado por los concordienses: Eusebio “Quique” Rodríguez Miño.
Todos recordamos la capacidad musical que tenía “Quique” Miño con los instrumentos, especialmente con el arpa. Nos representó muy bien en distintos lugares de la provincia y del país. Además, era artesano y fabricaba instrumentos de viento de gran calidad.
Atilio Miño viene de una familia de músicos. Su padre tocaba muy bien el acordeón y nos cuenta que el primer instrumento que tuvo fue un acordeón verdulera marca “Paisanita”, de color rojo, con el que comenzó a disfrutar de los chamamés de Ernesto Montiel, Isaco Abitbol, Tránsito Cocomarola y tantos otros, que eran sus preferidos.
Su casa paterna, en Corrientes, era punto de encuentro de muchos artistas conocidos por su padre. Entre ellos se encontraba Eustaquio Miño, con quien los unía un parentesco.
“Recuerdo siempre cómo conseguí el acordeón a piano que tengo actualmente. Fue a través de Hugo Di Lello, gran músico que tuvo Concordia y que tenía una empatía muy especial conmigo. Lo recordaré siempre”, recuerda Atilio.
Su primer dúo musical
Atilio formó un dúo con “Quique” Miño y la mayoría de sus actuaciones eran los días viernes. Trataban siempre de seleccionar cuidadosamente los lugares donde iban a tocar, ya que había algunos donde no era recomendable presentarse por los problemas y peleas que solían generarse.
“Fui creciendo con el acordeón a cuestas, como Jesucristo con la cruz, y así luego conocí mucha gente, como el profesor José Luis Orge, un hombre que me enseñó mucho, sobre todo el manejo de los bajos en el acordeón”, cuenta Atilio.
“Me di cuenta de que es importante reunirse con buenos músicos y, sobre todo, que sean buena gente”, agrega.
También recuerda especialmente al maestro Ricardo Dimotta, quien le inculcó la importancia de los matices que tienen las obras, tan distintas unas de otras.
“Esos detalles los recibió de uno de los más representativos del chamamé entrerriano, que fue su abuelo, Abelardo Dimotta. Allí, en esas clases en el Instituto Urquiza, conocí a Rosita Ramat-Ferré para incorporar, junto con las escalas, la chamarrita entrerriana”, relata.
“Ahora estoy orgulloso de ser acordeonista de la Embajada Cultural Los Chamarriteros de Concordia”.
Atilio también integra el grupo del músico y amigo Manuel Amiano. En su casa, asegura, la música está siempre presente.
“En mi casa siempre hay música, porque mi esposa toca muy bien la guitarra y mi hijo es profesor de música”, cuenta.
El regreso a los escenarios
Finalmente, Atilio comparte una noticia personal. “Días pasados tuve un problema de salud y me tuvieron que intervenir. Gracias a Dios, me estoy recuperando y dentro de poco ya podré volver a los escenarios”.
Su deseo es regresar cuanto antes a la actividad artística.
“Creo que para el sábado 31 de octubre, en la Fiesta Provincial de la Chamarrita Entrerriana, en Concordia, estaré artísticamente con Los Chamarriteros, como hace varios años que lo hago”, expresa con entusiasmo.

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