Un pueblo noble busca ser oído
Pensaba sobre qué escribir, surgía por ahí la idea romántica de hablar sobre un otoño hermoso que tuvimos, o darle “la bienvenida” al invierno, aunque siempre nos sacude con sus fríos vientos haciéndonos temblar.
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Pero en mi conciencia surgía fuerte un ruego... “no te olvides de lo que está sufriendo un pueblo hermano’’.
Las horribles y temerosas imágenes del pueblo jujeño, personas detenidas, arrastradas, heridas, y el gran pueblo aborigen lastimado, humillado y empobrecido, reprimido con total violencia, comenzaron a cobrar vida en mi memoria.
Y me recordaron otros tiempos de violencias vividos por todo nuestro pueblo argentino. Mi corazón y mi razón comenzaron a responder a mi conciencia.
Nadie puede quedar indiferente, ante la violencia, que siempre es irracional. Que siempre cobra víctimas, que siempre divide, alejando la posibilidad de un diálogo fecundo, sensato.
El Papa Francisco nos decía: “El odio solo genera más odio y la violencia más violencia” y agregaba, refiriéndose a las personas y pueblos que sufren: “Sus lágrimas son mis lágrimas; su dolor es mi dolor”.
Es lo que todos debemos sentir y ser más solidarios.
Sabemos que hay quienes públicamente aceptan y apoyan este sistema represivo, como respuesta a los pueblos cuando reclaman justicia, cuando solo piden que respeten sus derechos. Por eso debemos estar unidos al pueblo de Jujuy, para evitar que ese sistema violento se transforme en política de estado.
No debemos callar, si no queremos que esta actitud violenta la suframos casi todos los argentinos.
El Papa Pablo VI se refería a esto, hace muchos años: “La Paz es la línea única y verdadera del progreso humano (no las tensiones de nacionalismos ambiciosos, ni las conquistas violentas, ni las represiones portadoras de un falso “orden civil”.
Y, como completando ese pensamiento otro Papa, Benedicto XV, proclamaba: “En el mundo hay demasiada violencia, demasiadas injusticias, que solo se superan contraponiendo un plus de Amor, un plus de Bondad”.
A mí solo me resta agregar:
“Señor Dios, Fuente de toda Paz y justicia”
Ilumina nuestras conciencias con la luz del amor
Borra del corazón de todos los hombres y mujeres especialmente de los gobiernos, o de los dirigentes que aspiran a serlo, todo atisbo de violencia; que la represión no esté incorporada en sus plataformas políticas, ni en sus deseos.
Señor, confío en tu amor, dejo en tus manos El digno pueblo de Jujuy y el de toda nuestra Patria. Que NUNCA MÁS se repita esta violencia ya vividas.
Amén.
