Día Internacional Contra la Violencia a las Trabajadoras Sexuales
Varios eran los temas que podría tomar para reflexionar este sábado.
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Dude, dudé mucho, porque pensaba; hablaré sobre algo que haga sonreír, (el día del mono por ejemplo), animales simpáticos, que siempre viene bien; sobre las mujeres emprendedoras, pero algo me hizo recordar que era el Día Internacional Contra la Violencia a las Trabajadoras Sexuales.
Y elegí esta fecha, porque se habla poco sobre esta parte de nuestra sociedad, que para sobrevivir en este difícil y a veces inhumano mundo, ejerce un trabajo, siempre muy criticado, pero nunca comprendido.
Quizás si nos acercásemos a ellas; mujeres, trans, teniendo en cuenta que en el corazón de esas personas late un corazón , lleno de buenos sentimientos, de sueños y esperanzas, como en el nuestro descubriríamos una mirada nostálgica o triste, que refleja un rico mundo interior, y el valor de un ser humano luchador, fuerte y frágil a la vez.
Alguien con necesidad de ternura, como la de cualquier persona que habita este planeta. No son distintos, somos todos iguales, con el mismo derecho a ser tratados con dignidad, con respeto y también con algo de amor.
Se habla de la violencia que muchas veces mata a estas trabajadoras, que comienzan sus trabajo cuando todas las demás, descansan en la calidez de un hogar.
Ellas desafían al frío del invierno, y a la oscuridad con su inseguridad, con sus peligros. Pero no olvidemos aquellos que, van en su busca, y las maltratan con su modo de hablarles, con gestos groseros, o violencia personal que no las mata pero les deja un dolorosa herida en el alma…a veces incurable.
Todos criticamos a estas mujeres; moralistas, religiosos, creyente, pero de los hombres: de distintas, profesiones, edades, o religión, nadie dice nada, pareciera que no existen. La hipocresía de nuestra sociedad.
Termino con un pasaje del Evangelio, que iluminará nuestro pensamiento y nuestro corazón,
“todo el pueblo llevó ante Jesús a una mujer pecadora, para que la condene , así la podrían apedrear, como acostumbraban. Jesús, después de un momento en silencio, dijo a todos, el que esté libre de culpa tire la primera piedra.
Después de un momento largaron las piedras que tenían en sus manos y fueron retirándose, comenzando por los más viejos. Mirando a los ojos a la mujer le dijo; decime, alguno te ha condenado. No Señor, ninguno. Entonces le dijo Yo tampoco te condeno” y ella se retiro .”
No somos jueces, y a veces condenamos mirando la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga que tenemos en los nuestros.
