El alambrado que desaparece: vacas controladas desde el celular
Un collar inteligente permite determinar por GPS hasta dónde puede desplazarse el ganado, cambiar potreros sin mover postes ni alambres y conocer desde un teléfono la ubicación y actividad de los animales. La tecnología ya se utiliza en distintos países y comienza a acercarse a la Argentina. Su costo internacional ronda entre 250 y 350 dólares por animal. Las posibilidades que abre para Entre Ríos y especialmente para los establecimientos ganaderos de la costa del Uruguay.
:format(webp):quality(75)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/celulares.webp)
Durante generaciones, dividir un campo significó postes, varillas, kilómetros de alambre y muchas horas de trabajo. Una tecnología que ya funciona comercialmente en otros países propone cambiar ese concepto: el alambrado puede ser invisible y el productor puede modificarlo desde su teléfono celular.
El sistema se conoce como cerco o alambrado virtual y funciona mediante un collar inteligente colocado en cada animal. Entre las empresas que desarrollaron esta tecnología aparecen Gallagher, con su sistema eShepherd; Nofence y Monil, entre otras.
El productor establece sobre un mapa digital los límites dentro de los cuales quiere mantener el ganado. El collar conoce mediante GPS la ubicación del animal y, cuando la vaca se aproxima al límite virtual, comienza a emitir una señal sonora.
Si continúa avanzando recibe un breve estímulo eléctrico. Con el aprendizaje, los animales terminan relacionando el sonido con el límite y retroceden antes de recibirlo.
La diferencia con el alambrado tradicional es enorme: para cambiar el tamaño o la ubicación de un potrero ya no sería necesario mover postes ni tender nuevamente los hilos. Se modifica el dibujo sobre la pantalla.
Saber dónde está cada vaca
El collar no solamente cumple la función de cerco.
Los sistemas más avanzados permiten conocer la ubicación de cada animal, registrar sus desplazamientos, observar períodos de actividad e inactividad y generar alertas cuando se detecta un comportamiento fuera de lo habitual.
Esto puede servir para advertir que una vaca permaneció demasiado tiempo inmóvil, se separó del rodeo o se encuentra en un lugar inesperado.
Es necesario hacer una precisión: no todos estos collares miden directamente la temperatura corporal. Algunas tecnologías ganaderas incorporan sensores sanitarios adicionales, pero en los equipos específicamente destinados al alambrado virtual buena parte de la información se obtiene analizando movimientos, actividad y comportamiento.
Otra posibilidad es establecer lugares donde directamente no se quiere que ingrese el ganado: cursos de agua, sectores erosionados, cultivos, montes en recuperación o áreas consideradas riesgosas.
Una tecnología para mirar desde Entre Ríos
Para nuestra provincia el desarrollo merece especial atención. En la costa del Uruguay, desde Federación y Concordia hacia Colón, Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, existen explotaciones con campos naturales, montes, bajos, arroyos y características que en muchos casos vuelven costosa la construcción y modificación permanente de subdivisiones. Allí aparece uno de los mayores atractivos del sistema.
Un productor podría establecer una determinada superficie de pastoreo y posteriormente reducirla, ampliarla o trasladarla hacia otro sector sin tocar físicamente un alambrado.
Incluso podría encontrarse en Concordia y observar desde su teléfono dónde están determinados animales en un establecimiento ubicado a kilómetros de distancia.
Esto no significa necesariamente la desaparición del alambrado tradicional. Los cercos físicos continúan siendo especialmente importantes en los perímetros de los campos, junto a rutas y caminos o en sectores donde una eventual salida del ganado podría representar un riesgo.
La transformación más inmediata podría producirse en las divisiones internas.
¿Cuánto cuesta?
Esta será probablemente la primera pregunta del productor.
Los precios disponibles actualmente en Estados Unidos permiten establecer una referencia internacional de aproximadamente 250 a 350 dólares por animal, dependiendo de la marca, la cantidad adquirida y el sistema contratado.
Nofence, por ejemplo, publica un precio de 349 dólares por collar para rodeos de hasta 24 animales y 309 dólares por unidad a partir de 25.
El primer año de servicio está incluido y posteriormente existe una suscripción por conectividad y utilización del sistema. Para rodeos de 100 o más animales, la tarifa publicada ronda los 35 dólares anuales por collar.
Así, tomando únicamente esos valores estadounidenses como referencia, equipar 20 vacas costaría alrededor de 6.980 dólares; 50 animales, unos 15.450 dólares; y 100 vacas, aproximadamente 30.900 dólares.
Otra empresa, Monil, ofrece en Estados Unidos equipos alrededor de los 280 dólares por animal, incluyendo el primer año de servicio. En instalaciones que necesitan infraestructura propia de comunicaciones puede agregarse además el costo de una estación base. Estos números no deben interpretarse como precios de venta en Argentina, porque habría que incorporar impuestos, importación, logística, conectividad y las condiciones comerciales con las que finalmente llegue cada producto al país.
Argentina ya aparece en el mapa
Gallagher promociona eShepherd para el mercado argentino y permite a los productores locales registrar su interés en el sistema, aunque todavía no publica un precio de venta final para nuestro país.
Por eso, más que hablar de una utilización masiva inmediata, corresponde señalar que la tecnología ya comenzó a acercarse comercialmente a la ganadería argentina.
La conectividad será otro elemento decisivo. Algunos sistemas utilizan redes celulares y otros pueden recurrir a infraestructura específica para comunicar los collares con la plataforma. En campos alejados de centros urbanos —una realidad conocida en distintas zonas entrerrianas— habrá que determinar previamente qué sistema puede garantizar el funcionamiento. La cuenta que deberá hacer el productor
El precio de colocar un collar sobre cada animal puede parecer inicialmente elevado. Pero la comparación económica no termina allí. Del otro lado habrá que colocar el costo de construir kilómetros de alambrados internos, postes, varillas, electrificadores, tranqueras, mantenimiento y mano de obra durante varios años.
Hay además una diferencia difícil de medir solamente en dólares: un alambrado convencional queda en el lugar donde fue construido; uno virtual puede cambiarse todos los días. Para el manejo rotativo de pasturas esa flexibilidad puede resultar tan importante como el ahorro de materiales.
La ganadería argentina incorporó durante décadas genética, inseminación, identificación electrónica, drones, imágenes satelitales y sistemas de gestión. Ahora aparece una innovación que toca uno de los elementos más antiguos del campo. Durante más de un siglo, para indicarle a una vaca hasta dónde podía caminar había que clavar postes y tender alambres.
Ahora ese límite puede dibujarse con un dedo sobre la pantalla de un celular.
COSTOS DE REFERENCIA EN EE.UU.
20 animales: US$ 6.980
50 animales: US$ 15.450
100 animales: US$ 30.900
Referencia por collar: US$ 250 a US$ 350
Servicio posterior: desde aproximadamente US$ 35 anuales por animal, según sistema y cantidad.
Los valores son referencias internacionales y no constituyen precios finales para Argentina.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión