El Heraldo
AUTOR
Víctor Corcoba Herrero

Víctor Corcoba Herrero

  • Nos asalta el temor;  el terror nos espanta

    Opinión

    Nos asalta el temor; el terror nos espanta

    “La ciudadanía tiene que dejar de producir diente con diente para ofrecer pulso a pulso, la mejor de sus pausas, los latidos del alma e ir tejiendo lazos donde poder sembrar la semilla del verso, que se hará poema y limpiará todas las penas”.
  • Apuesta por un corazón limpio; que avive el respeto mutuo

    Opinión

    Apuesta por un corazón limpio; que avive el respeto mutuo

    “La vida es un benéfico recreo, donde todos estamos para recrearnos, jamás para destruirnos, lo que conlleva escucharse y dejar que nuestro orbe oculto fecunde sueños. En consecuencia, los movimientos han de estar adheridos a reglas, como el respeto por los adversarios y la lucha contra todo tipo de violencias”.
  • Debemos sanar los males; con un buen uso del corazón

    Opinión

    Debemos sanar los males; con un buen uso del corazón

    “Seamos gentes de paz y amor, poetas de entretelas y convivencias, no de conveniencias. Para toda clase de maldades o de males siempre hay enmiendas, como el tiempo y el silencio. Un ser prudente sabe prevenirlo, uno valerosos lo soporta sin quejarse; pero un hombre sabio, sabe asimismo discernir, abriendo paso a la concordia”.
  • El querer lo es todo en la vida; con la constancia nada se resiste

    Opinión

    El querer lo es todo en la vida; con la constancia nada se resiste

    “Vivir desvivido por los demás puede producir un cansancio infinito, pero es también algo muy gratificante; lo importante es saber que uno existe en hálito donante y en constante sorpresa, con una continua sucesión de coyunturas para sobrevivir”.
  • El valor constructivo de nuestros pasos; no está en perderlo todo con la guerra, sino en ganarlo con la paz

    Opinión

    El valor constructivo de nuestros pasos; no está en perderlo todo con la guerra, sino en ganarlo con la paz

    “Los caminos se allanan, defendiendo la savia, abrazando la verdad, trabajando por la justicia. El signo más evidente lo notaremos en nuestro interior, con la paz dentro de nosotros. Cumplamos nuestra pertenencia entonces; ya que, una sociedad que se nombra humana ella misma, quiere decir que rechaza toda forma de egoísmo y de aislamiento”.
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