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Por Dario H. Garayalde para El Heraldo - 30 de Julio de 2022 - Nota vista 1155 veces

Concordia y aquellas calles de barro

Cuando llovía en Concordia, eso sí, hace más de 100 años ya que estoy comentando artículos que se publicaban, por ejemplo a fines del verano de 1921, y nos dicen que era bastante corriente toparse con carros empantanados hasta el eje.

Los pocos autos existentes que circulaban debían hacerlo con cadenas puestas en las ruedas traseras.

Los diarios de la época describen que por la noche, en la calle Catamarca casi esquina Urquiza, era el camión celular de la Policía el que se precipitaba en ese pegajoso andurrial y los trabajos de rescate debieron realizarse con la ayuda de no pocos curiosos, que como gran diversión, dieron una mano a los agentes del orden en esa difícil situación.

A la mañana siguiente, un flamante Ford T de último modelo, quedó aprisionado en el barro, en un enorme pozo, en la calle Entre Ríos esquina Sáenz Peña (Jujuy en ese tiempo).

A la noche siguiente, en el mismo sitio (hoy sería la esquina de la Farmacia Cruz Azul) estuvo a punto de producirse un serio accidente.

Teniendo en cuenta que dicho pozo, producido a causa del hundimiento de la tierra, pero que no se ha tenido la precaución de, no digamos de repararlo sino por lo menos colocar una luz roja de advertencia a algún desprevenido conductor de cualquier clase de vehículo.

Esa desidia por parte de la autoridad municipal provocó otro accidente la noche siguiente, ya que un automóvil ocupado por cuatro personas, estuvo a punto de caer en el citado pozo.

Pero también esos sucesos de tránsito ocurrían en pleno día, relatándose por ejemplo que en la calle Entre Ríos, que es como decir la Avenida de Mayo en Buenos Aires, galopaba una tropilla de caballos arreados por un jinete.

El hombre apuraba la marcha gritando a los animales, que parecían obedientes a los gritos, pues cada vez corrían a mayor velocidad, salvo uno que intentó doblar por San Martín.

— ¡Ay juna, te me querías escapar pa’ la Cuchilla! — y el jinete acompañaba la frase con algunas otras del más puro sabor criollo, mientras hacía volver a la recua a la díscola. Este mismo incidente, sin embargo pudo terminar trágicamente, pues un automóvil que cruzó Entre Ríos por Alberdi, quedó un momento entreverado con el arreo. El conductor supo frenar el coche a tiempo, a pesar de sus frenos a cinta.

Estas escenas son muy risueñas, pero en el campo.

Aquí dentro de la zona urbana constituyen un verdadero peligro. Debería haber una disposición que prohíba tales arreos dentro de la ciudad como una película del Oeste.


Episodios extraídos del Diario El Litoral 2/4/1921

Recuerdos de Concordia Nº 22 año 2014

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