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XXXV ENTREGA DEL GALARDÓN - 5 de Julio de 2022 - Nota vista 311 veces

Conociendo algo de la historia del Premio San Antonio de Padua

Cuando los últimos días y a través de las redes sociales se empezaron a conocer fragmentos de las primeras entregas del Premio San Antonio de Padua, gracias a la gentileza de Antonio Bachmann que a través de su ya desaparecido programa, Videodeportes, nos permite volver a vivir momentos muy importantes del deporte de la ciudad y en la víspera de acceder a la entrega número treinta y cinco, queremos dar a conocer algunos detalles que marcaron el inicio de esta hermosa historia para el deporte y los deportistas de la ciudad.

Sobre finales de 1988, el organizador de la Maratón de Reyes, Juan Diego López, se acercó a la por entonces empresa Concordia Refrescos, para presentar una idea que no era, ni más ni menos, que en el momento de la premiación de la Maratón, reconocer a destacados deportistas de distintas disciplinas de la Ciudad. Esa idea fue tomada por Antonio Bachmann quien formaba parte de la citada empresa y se la trasladó al Profesor Luis Emilio Fonseca, Director Municipal de Deportes, en aquellos momentos.

En pocos días, se fue convocando a diferentes dirigentes deportivos, funcionarios municipales y periodistas deportivos para ir dando forma a lo que sería la parte reglamentaria del Premio, apuntándose directamente a lo que ya por aquella época, comenzaba a ser un problema, que se mantiene aún en nuestros días, y es el hecho de la deserción de la juventud en la práctica deportiva.

A través del Premio, se intentó buscar un aliciente para que la convocatoria a las instituciones deportivas fuera mayor y también incentivar a los mayores en servir de ejemplos para la juventud.

Se fueron sucediendo las reuniones con dirigentes, periodistas deportivos e integrantes de la Agrupación Plaza España, que apoyó desde el inicio mismo lo que se venía organizando que no era, ni más ni menos, darle forma a una idea que se inició como un simple reconocimiento y que se estaba transformando en la Fiesta del Deporte de la Ciudad.

Y así, el jueves 17 de noviembre de 1988, se lleva a cabo en los salones de la Municipalidad la primera reunión informativa a las instituciones, de lo que sería el Premio San Antonio de Padua.

Según una publicación del ya desaparecido Diario Concordia en su edición del sábado 19 de noviembre, encabezados por el Director de Deportes, Luis Fonseca y el Director de Prensa y Ceremonial de la Municipalidad, Eduardo Rodríguez, asistieron a la misma “el Señor Miguel Perichón quien representó a Aikido, Karate, Taekwondo y Judo, el señor Martín Furlong por Ajedrez, los señores Julio A. Rodríguez y Gregorio Báez por Atletismo, el señor Juan Carlos Cardozo por Automovilismo, el señor Daniel Guibaudo por Boxeo, Juan Subirá por Canotaje y Ciclismo, el señor José Martínez por Natación y Remo, el señor Eduardo González Russo por Pesca y Lanzamiento, el señor Alfredo Berdún por la Asociación Concordiense de Guardavidas, Daniel Manjarín por Vóleibol, y representando también a “Concordia”, los señores Guillermo Cappato y Gabriel Bargas representando a las pruebas combinadas (Biatlón, Triatlón, etc.), el señor Roberto Conti por Bicicross, el señor Roque Cabral por la Liga de Fútbol Infantil, el señor Domingo Peruchena y el señor Ramón Godoy”.

Una vez informada la modalidad y los lineamientos generales que tendría el Premio, donde se buscó no sólo reconocer el rendimiento, sino también hacer hincapié en la calidad humana de quienes practican deportes, más allá del resultado, se discutió un tercer premio por disciplina y que éste recayera en los ya formados, en los que frecuentaban la práctica hacía algún tiempo y que su presencia pudiera servir como ejemplo a los más chicos.

Un dato no menor, era determinar quién iba a tener la responsabilidad de las nominaciones en cada disciplina, y lo primero que se trajo a la mesa de la charla, y que había sido tratado en las reuniones previas que se fueron efectuando con distintos actores de la comunidad deportiva, fue que el periodismo deportivo de la ciudad no tenía un total conocimiento de todo el espectro deportivo como para hacerse responsable de tamaña acción.

Luego del debate, quedó determinado que los Entes Rectores y en ausencia de ellos, los Clubes que practican cada disciplina, serían los encargados de designar quienes recibirían cada Premio.

Un tema más a resolver, fue la edad y el carácter que tenían que tener los deportistas para poder hacerse acreedores al Premio. Luego de varios cambios de opinión, y como quedó fijado que la finalidad era incentivar la práctica en los jóvenes, la edad se pautó entre los 11 y 22 años y que debían ser deportistas amateur en la disciplina donde recibían el galardón.

Luego de intercambios de opinión, se concluyó que el Premio San Antonio de Padua se iba a entregar en tres acepciones por disciplina. El San Antonio a la Especialidad, el San Antonio al Mérito en la Especialidad, que serían nominados por las Instituciones rectoras de cada una, y el tercero que sería responsabilidad de su designación del Periodismo Deportivo, pero que en este caso, no tendría límites de edad ni tampoco importaba el carácter con que practicaba, pudiendo ser amateur o profesional.

Tras ello, se decide conformar una Comisión Organizadora, quienes desde allí se abocaron a la materialización de lo que se había consensuado y, fundamentalmente, poner la fecha de la primera entrega y hacerse cargo de las tareas organizativas que tendría el evento.

Ya el martes 22 de noviembre, en una nueva reunión convocada y que tuvo como como lugar de encuentro los salones de la Municipalidad, se conforma la primera Comisión.


La misma se integraba así:

COMISIÓN CENTRAL: Luis Emilio Fonseca (Director Municipal de Deportes), Eduardo M. Rodríguez (Director Municipal de Prensa y Ceremonial), Daniel González (Círculo de Periodistas Deportivos), Antonio Bachmann (Círculo de Periodistas Deportivos) y César Cristaldo (Agrupación Juvenil Plaza España).

Y las sub-comisiones se conformaron de la siguiente manera:

COORDINACIÓN Y VINCULACIÓN: Luis Emilio Fonseca, Luis Taparí y José Martínez;

ACTOS: Eduardo M. Rodríguez, Antonio Bachmann, Carlos Burna y Ramón Luis Godoy;

PRENSA Y DIFUSIÓN: Daniel González, Adolfo Badaracco y Daniel Manjarín;

FINANZAS: César Cristaldo, Daniel González, Eduardo González Russo y Domingo Peruchena.

Pero algunos problemas más comenzaron a aparecer en el camino hacia la primera entrega.

Una de ellas, era que por el tiempo que quedaba para la fecha en que se pensaba hacer el acto, mediados del mes de diciembre, los plazos no permitían hacerlo como se había pensado originalmente, a través de una Ordenanza y de allí, que en una charla que participaron Luis Emilio Fonseca, Eduardo Rodríguez, Ramón Godoy y Daniel Manjarín, interesaron al intendente, el Contador Elbio Ramón Bordet y en esa presentación, también quedó fijado que la primera edición se realizaría al amparo de un Decreto, que llevó el número 24.095.-

Y quizás la dificultad más importante fue la conseguir un objeto físico para que los nominados recibieran su reconocimiento. No eran tiempos de bonanza económica y los plazos se acortaban para llegar al miércoles 28 de diciembre, fecha que se había estipulado para la presentación en sociedad y primera entrega del Premio.

Alguien sugirió comprar unos platos en la por entonces Casa Tía, que estaba en la intersección de Entre Ríos y San Martín, que Alejandro Salvini, Director de la Escuela de Cerámica, les estampó el escudo de la ciudad en el centro y se lo acompañó con un diploma donde se detallaba el nombre y la disciplina del galardonado.

Todo estaba dado para que el 28 de diciembre, el Cine Teatro San Martín reciba al flamante Premio San Antonio, pero en próximas entregas, iremos contando algunos detalles y anécdotas que sucedieron en esa y en las siguientes ediciones.


Comisión Organizadora

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