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ENTRE PÁGINAS Y PANTALLAS - 17 de Junio de 2022 - Nota vista 519 veces

Carlos Busqued. Un autor para no olvidar

Por Gustavo Labriola

La muerte, más allá de su intrínseca relación metafísica con el misterio, provoca consecuencias diversas con los artistas y su obra.

Max Brod incumplió la promesa que en vida había realizado a Franz Kafka: publicó sus libros en fecha posterior a la muerte de éste y así el mundo pudo acceder a “El proceso”, “La metaformosis” y tantos otros escritos que Kafka, cuyos manuscritos le había pedido a Brod incinerar sin que nadie los lea.

A partir de esa “traición”, posibilitada por el fallecimiento de Kafka, su obra es leída, conocida y valorada en todas las latitudes. O el caso de “El gatopardo”, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, que fuera rechazado por varias editoriales cuando el autor vivía y publicado póstumamente, resultó valorado, leído y referenciado, usándose el “gatopardismo” como sinónimo de “cambiar todo para que todo siga igual” .

En otras ocasiones, el fallecimiento desinteresa los libros y creaciones culturales de artistas que al momento de estar vivos habían sido objeto de atención y seguidos por el público. En la literatura argentina tenemos ejemplos recientes, como Silvina Bullrich, Marta Lynch y Beatriz Guido. Tres escritoras que en las décadas del ´60 y ´70, eran consideradas best-sellers y hoy prácticamente no son leídas. También Manuel Mujica Lainez, e incluso Adolfo Bioy Casares, eximios escritores y muy considerados en su momento, hoy son casi completamente desconocidos.

Carlos Busqued había nacido en Presidencia Roque Saenz Peña, en el interior profundo del Chaco, en 1970. Era ingeniero metalúrgico y, en vida, publicó solamente dos libros.

En 2009 su primera novela, “Bajo este sol tremendo”, demostró ser intensa, violenta, con una sintaxis demoledora, que no trepida en ser “poco académica”. Es la historia de un hombre que debe retornar a un pueblo del interior chaqueño a reconocer a los cuerpos de su madre y su hermano asesinados por el concubino de su madre.

La novela es de una crueldad latente, de una corrupción constante y próxima, de seres pequeños y sumergidos en la decadencia, intolerancia y ambición. Sucede en pueblos donde se respira y padece un ambiente oscuro, cálido (más allá de la temperatura propia de la latitud del lugar), asfixiante y destructivo.

El texto motivó una película con el nombre de “El otro hermano”, realizada en Lapachito , en el año 2017, con la dirección del uruguayo, pero considerado como un argentino más (por ser unos de los más importantes directores de la corriente conocida como Nuevo Cine Argentino), Israel Adrián Caetano, e interpretada por Leonardo Sbaraglia, Daniel Hendler, Pablo Cedrón y la notable actriz española (elogiada oportunamente por el propio Luis Buñuel, para su extraordinaria película “Ese oscuro objeto del deseo”) Ángela Molina.

Al leer este libro quedé prendado del estilo y la naturalidad con que Busqued elaboró una novela apasionante, y respecto a la cual no es posible ser indiferente.

No obstante fue su siguiente libro, “Magnetizado” (2018) el que me confirmó respecto del valor que Busqued poseía como autor. Entablado como un relato de no ficción que toma lo mejor de Rodolfo Walsh y de Truman Capote (entre otros grandes escritores de ese género) respecto al caso de Ricardo Melogno, el libro relata la historia de este asesino que se cobró la vida de cuatro personas, taxistas todas ellas.

Confeso y detenido hace más de treinta años, Melogno transitó penales y hospicios de salud mental. Busqued mantuvo una serie de entrevistas con él y escogió los elementos constitutivos de su personalidad pero, no obstante, mantuvo una posición equidistante entre entrevistador y novelista.

Así consiguió inmiscuirse en una personalidad compleja y por momentos paranoica, pero que forma parte y en parte es una consecuencia de una sociedad que no genera contemplaciones. Además interpreta las acciones de la persona con la indiferencia y el señalamiento que tranquiliza conciencias propias estigmatizando al “otro”, a quien a veces no se le reconoce ni el derecho a la regeneración.

En el desarrollo de la trama y la sucesión de las entrevistas se vislumbra una conexión latente entre el autor y el detenido que permite conocer los hechos y la visión de ambas, dejando al lector la libre interpretación de las situaciones.

Esas dos obras fueron elogiadas por numerosos colegas y críticos que coincidieron en que Busqued es uno de los mejores autores argentinos.

La imprevista muerte impidió que forme parte de “La guerra menos pensada”, un compendio de cuentos en libro para los que se convocó a varias de las mejores plumas argentinas a los cuarenta años de la guerra de Malvinas.

Espero que la muerte (un inesperado infarto) a los cincuenta años, no imposibilite que Busqued sea conocido y reconocido porque sus libros son de una crudeza, humanidad y certeza literaria que no es frecuente encontrar.


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