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21 de Mayo de 2022 - Nota vista 696 veces

Tingazú, Piaya cayana

Caminando por las mágicas calles del Parque San Carlos, puedes ver al pasar junto a la selva en galería, al Tingazú. Su sucinto vuelo sobre tu cabeza lo delatará ya que habitualmente se encuentra sigiloso en los estratos medios y altos de los árboles, donde puede ser muy difícil de ver.

Pertenece a la familia Cuculidae, que agrupa a los Pájaros Cucú, nuestros cuclillos.  Conocido en Argentina como: Alma de gato; Anó colorado; Anó del monte; Cachó; Gallo del monte; Gato de monte; Güirá-payé; Pirincho marrón; Urraca colorada; y su nombre más utilizado Tingazú, que es heredado de los pueblos brasileños Tupí, que lo llamaban tinguaçú (ti: nariz, pico; y gwa’su: grande).

Llega a medir unos 45 cm y de color mayormente castaño rojizo, muy vistoso. Posee caracteres llamativos: Cola muy larga que llega a medir 30 centímetros, la parte interna es de color negro, con las puntas blancas que ayudan a distinguirlo en la espesura de los bosques. Posee el iris rojo y un pico curvo pequeño de color amarillo verdoso. También al volar recuerda al pirincho, porque ambos hacen vuelos cortos y planeados.

Habita desde México hasta Argentina, donde lo encontramos en el Litoral, algo del Chaco y las Yungas. También habita en Uruguay.

Se alimenta de insectos grandes, avispas y orugas (incluidas las que tienen pelos urticantes o espinas) y ocasionalmente arácnidos, lagartijas y algunas frutas. Toma sus presas de las ramas de los árboles y algunas, como las avispas, en vuelo.

El nido lo construye en forma de taza con hojas sobre las ramas de los árboles, donde la hembra pone dos huevos de color blanco.

Piaya cayana, “piaye” o “diablo” según consigna Jacques-François Artur (1708-1779), generó que se lo considere ave de mal agüero, pero, el explorador y naturalista Félix de Azara (1746-1841), corrigió esta afirmación asegurando que lo correcto es “paye”, es decir “magia o hechicería”. Corrientes dicen, tiene “paye”, y la creencia popular afirma que el suelo de la Provincia de Corrientes tiene “payé”, ya que atrapa a todo aquel que lo pisa y, por más lejos que se encuentre, siempre sufrirá de añoranzas por esa tierra. Tendrá nuestro Tingazú, el “paye” para que nos atrape con su belleza.

“A nuestras especies la cuidamos entre todos”


Ing. Miguel Navarro

Mesa de Amigos del Parque San Carlos

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