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Semblanza - 7 de Mayo de 2022 - Nota vista 332 veces

La huella de García y Castelli

Vuelve el TC2000 y me dije “qué buena oportunidad para ir al autódromo y estar cerca de los nuestros”. Luego de tanto tiempo viajando para verlos, para acompañarlos, para escribir sobre sus casi siempre más que buenas actuaciones, incluso victorias, era bueno estar en casa y disfrutarlos por aquí. Llegué al autódromo, con un par de amigos, Pedro y Alfredo, y me dispuse a caminar por boxes. Sí, mi intención fue buscarlos, encontrarlos. Buscaba el box con el Ford Escort negro con esa muy visible publicidad de “Bosch” en los laterales, por supuesto “Arroz Dos Hermanos”, que acompañó a “Chiqui” García toda su vida deportiva, pero no encontré ni el box, ni el auto. Tampoco vi a los Berta, aunque era difícil encontrarlos muchas veces y no me preocupé tanto. Tampoco estaba Ponce De León, ni siquiera Crispín Beitía, el misionero compañero de García en el equipo “satélite” del oficial Ford.

Seguí de largo y vi varios autos de Fórmula, entonces dije oportunidad importante para encontrarme con Huguito Castelli, nuestro gran campeón de la Fórmula Súper Renault en 1996, y tampoco pude verlo, aunque allí estaban solamente los autos. Quizá, dije yo, estarían en el motorhome, y ya empecé a buscar al “Flaco” Alberti, al “Petiso” Yedro, pero tampoco pude encontrarlos. El autódromo es grande, pero no para que se pierdan protagonistas tan importantes como los que buscaba. No estaban.

Y mi mente comenzó a pensar cada vez más en ellos, aunque individualmente. Oh casualidad, Nelson “Chiqui” García ganó la carrera de los “Fititos” aquel 19 de agosto, justo el día que el TC2000 vino por primera vez a Concordia, y fue con triunfo del Profesor Jorge Omar Del Río. Y era profesor porque tenía una escuela de manejo, de pilotos, en aquellos tiempos. Por supuesto que nadie podría imaginar que los caminos de García y el TC 2000 se juntarían años más tarde, para empezar a darle brillo a una carrera deportiva realmente excelente. Claro, García no brilló desde los resultados, pero fue un estupendo embajador nuestro, porque fue un gran piloto, pero mejor persona y en todos, absolutamente todos los equipos que integró dejó una imagen impecable. Aquel Ford del equipo de Tito Bessone donde se consagró Campeón de la Copa Particulares en 1998, el equipo Oficial Honda, marca con la que ganó su única carrera en TC2000 en diciembre de 1999, el equipo Oficial Ford, donde entabló relación que aún se mantiene incólume con los Berta, nada menos, los ases de los motores. Y donde también dejó un recuerdo imborrable. Tiempos de dominio absoluto de Ford en el TC2000.

Hugo Castelli tenía su taller en lo de Yedro, en calle Bernardo de Irigoyen, y a la hora que uno pasara iba a encontrar a alguno metiendo mano en el auto, o haciendo algo. Hasta quizá preparando el viaje a tal o cual lugar, y con mucho esfuerzo porque Hugo no era profesional, sí era un gran piloto y un gran tipo, pero no vivía del automovilismo. Entonces, costaba mucho salir de la ciudad para ir a correr y juntaba sus publicidades para hacerlo. Y formó un gran equipo, en lo deportivo y en lo humano, que se hizo carne en cada minuto en el taller, en cada viaje. Eran muy unidos.

Hugo se hizo ver en la Fórmula Renault, aunque no fue fácil llegar a los primeros lugares, costaba mucho esfuerzo. Pero de a poco se fue ganando lugar, incluso hasta pelear un par de campeonatos. Hasta que llegó esa temporada de 1996 donde en la Súper Renault, categoría a la que saltó por ya no tener una edad tan juvenil para la Fórmula Renault, empezó a mostrar lo que sabía, y en forma más continua. Armó un gran auto, siempre en casa, siempre en Concordia, y con ese auto se consagró Campeón. Ah, y con la misma gente de siempre, porque no cambió a nadie. Ver a Alberti, a Yedro, al mismo Hugo y a otros exultantes, fue una alegría tremenda. Al año siguiente Hugo planteaba que “va a ser difícil que siga corriendo, porque soy Campeón Nacional de la Súper Renault y no consigo apoyo de casi nadie”. Su amargura contrastaba totalmente con lo que era meses antes con el título. Claro, pasó más con pena que con gloria en la categoría en esa temporada. Y yo, más con lo que pasó después con él y que todos prácticamente conocen, me quedé con la alegría del título, que no era poca cosa, porque demostró que con humildad se puede y con talento mucho más. Y él tenía las dos cosas.

Aquellos tiempos, pienso, de tener el calendario a mano y arrancar para tal o cual circuito a ver a “Chiqui” García y Huguito Castelli, porque la Renault siempre fue telonera del TC2000. Y de paso, claro, ver de cerca a Bessone, a Traverso, en su momento, a Cingolani, a Guerra, Maldonado, Etchegaray, Ponce De León, Basso y tantos otros muy buenos pilotos que estaban en el TC2000, y que brillaban realmente. Tiempos muy buenos de la categoría. Ir a Paraná era correr como en casa, porque los nuestros eran casi locales.

Compartir los mates, o alguna que otra comida hecha por el “Conejo” Busch en el “bunker” de García, y a tantos otros que siempre acompañaban. Hasta nos encontrábamos con el amigo Fraguita (ex Gerente del Banco Río), tipo macanudo si los había. Uhh, y tanta gente que se me entrevera todo en la memoria.

Estuve en el autódromo este fin de semana buscándolos, principalmente a García y Castelli. Pero no estaban, aunque juro que vi sus huellas.

Nota: Gran Homenaje para Hugo Ricardo Castelli, ya desparecido, como así también para el “Conejo” Busch y Fraga, amigos que me dejó la profesión, y que nunca escaparán de mi recuerdo.

Edgardo Perafán 

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