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Dos historias cambiadas - 16 de Abril de 2022 - Nota vista 585 veces

Se buscaba agua, y salió petróleo, se buscaba petróleo, y salió agua termal

La primera historia que se buscaba petróleo y salió agua termal, ocurrió en la ciudad de Salto, R.O. del Uruguay, que fue contada por un guía local, que insistían en buscar petróleo y salió dél pozo agua termal, allí en el Daymán. Después fueron encontrado otras termas en Aviyú y en Arapey.

La segunda historia ocurrió en Argentina en 1906 cuando llega un grupo de perforadores de geología y de hidrología para buscar agua, porque esa zona era muy ganadera y justamente necesitaban agua.

Fue el 13 de diciembre de 1907 a 539 metros que salió petróleo, en la Patagonia de Comodoro Rivadavia, Chubut.

Así es muy fácil decirlo, pero fue un largo proceso de una rica historia no muy conocida llamada “La Epopeya del Petróleo”,

Datos de un cuadernillo escrito en 1957, al cumplir 50 años YPF al servicio del país.

Nada se consigue fácil, y todo lleva un proceso de ir solucionando obstáculos. Les voy a ir resumiendo esa titánica historia por la que debieron pasar para llegar a extraer el oro negro como se le suele llamar al petróleo.

El hallazgo feliz, así le llamaron al acontecimiento de haber encontrado petróleo, después de haber intentado y el viento tirarle la torre, y con entusiasmo insistieron y volvieron a poner otra torre. Tenían muchos problemas, sin embargo, continuaron sin doblegarse, hasta atravesar una dura capa de piedra, y salió el primer chorro de kerosene. Lo descubrieron José Fuchs y Humberto Beglin, y por despacho telegráfico enviaron la noticia a Bs.As.

Los titulares de los diarios anunciaban “Petróleo en la Patagonia”, fue en la época del presidente Figueroa Alcorta.

En 1910 el presidente Roque Sáenz Peña decide poner al frente de tan difícil tarea al argentino ingeniero Luis A. Huergo. Tenía pocos empleados y muchos inconvenientes, pero les decía "Trabajemos muchachos por esta riqueza que es nuestra y que significará la emancipación de nuestra industria, y por ende de su economía. Aprendamos a defenderla sin desmayo. Sepamos ser los dueños de nuestro propio destino. Sólo los países degenerados buscan de afuera a los administradores de sus riquezas e instituciones".

Lástima grande que este defensor de nuestro petróleo le sorprendió la muerte en 1913, pero nuevos hombres continuaron su obra.

Para incrementar la producción debemos conseguir su transporte y el Ministerio de Marina nos vienen prestando su valiosa ayuda, pero deberíamos tener nuestra propia flota.

En 1915 se dispuso construir barcos petroleros. El nombre de los barcos fue "Ing. Luis Hurgo” y “Aristóbulo del Valle”.

Después se encontró en Plaza Huincul, en Neuquén, lugar sin agua, que debía llevar los materiales a lomo de mula y carretas tiradas con bueyes, todo fue trabajo con sacrificio para forjar la grandeza del país.

En 1922 se lo llama al Coronel de Ingeniero para que pase al frente de la Dirección de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Con él se inicia una nueva etapa donde se ve la necesidad de hacer una destilería en inmediaciones de La Plata. Pero estaba de por medio el problema económico para realizarla. Enterado del problema, el Doctor Carlos Madariaga, ofrece su fortuna personal como garantía de dicha obra, un gesto muy loable y se hace la destilería.

El 22 de diciembre de 1925 inicia su funcionamiento y se empieza a disponer de nafta y sus derivados netamente argentinos y se logra reducir el precio de la nafta.

Se decía en aquella época que YPF tenía por fin primordial servir al país, y no servirse del país, es una empresa sin fines de lucro, y un largo discurso lleno de valores morales dijo al retirarse de su cargo el hombre que se le llamó Coronel Enrique Mosconi "Padre del petróleo".

Pasaron 50 años hasta llegar a 1958 y se tiene en ese momento el petróleo nacional gracias a la voluntad de la Argentina y su gente de ese momento, con espíritu de patriotismo, resultado de pacientes y delicados trabajos de exploración donde se logró 500 millones de metros cúbicos y 7.000 metros cúbicos por día. Luego se sumaron yacimientos en Mendoza, Salta, Neuquén y Tierra del Fuego, destacando la destilería era la más grande de Sudamérica, la de La Plata.

Con este resumen quise trasmitir los datos de una realidad de comienzos del siglo XX de una historia llena de nobleza, sacrificio, patriotismo y visión de futuro que tenían aquellos hombres.

Hoy en día es otra historia, es otra realidad, que preocupa al mundo entero, y que golpea fuerte en la economía y en el diario vivir con la falta de ese oro negro.


Teresita Miñones de García

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