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5 de Marzo de 2022 - Nota vista 580 veces

La labor de las ONG ante un éxodo de un millón de refugiados

La ayuda humanitaria se centra por ahora en la frontera. Lo más importante es comenzar a coordinarse para definir también proyectos a medio y largo plazo

En apenas ocho días, más de un millón de personas han huido ya de Ucrania, según datos de Acnur (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados). Un éxodo de casi cien personas por minuto que, lamentablemente, no va a cesar en los próximos días. La misma institución calcula que unos cuatro millones de personas podrían huir a otros países y que cerca de doce millones necesitarán asistencia dentro de las fronteras ucranianas. «Llevo casi 40 años trabajando en crisis de refugiados y pocas veces he visto un éxodo tan increíblemente rápido de personas», reconoció ayer Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

De momento, coinciden varias ONG, gran parte de la ayuda desplegada sobre el terreno se centra en la frontera, sobre todo en la polaca.

Allí, por ejemplo, la cocina solidaria del chef José Andrés ha repartido ya más de 42.000 comidas. Las grandes organizaciones humanitarias están actualmente resituando sus equipos y coordinándose para establecer proyectos de ayuda a medio plazo mientras garantizan que a ninguna de las familias ucranianas que llegan exhaustas a países seguros les falten productos de primera necesidad: alimentos, agua potable, alojamientos seguros, kits de higiene personal y asistencia sanitaria.

Normalmente, cuando hay una emergencia, es la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) la encargada de organizar grupos de trabajo (’clusters’) liderados por agencias que trabajan codo a codo con ONG especializadas. «Estamos muy preocupados por la escalada y el punto en el que está el conflicto. Nosotros estamos en el país desde 1997 y gracias a esa experiencia hemos conseguido repartir suministros esenciales y estamos trabajando para poder desplegar operaciones de una forma más rápida, pero pedimos que se respete el trabajo humanitario para que los suministros lleguen. La protección del personal es otra de nuestras prioridades», subraya Rocío Vicente, especialista de la unidad de Programas de Unicef, que ha desplegado también 26 puntos de apoyo a familias en los distintos países que acogen refugiados: Polonia, Eslovaquia, Hungría, Moldavia y Rumanía.

También Save the Children, que alertó ayer de que el 40% de las personas que han huido son niños, también ha reforzado su apoyo en la frontera de Polonia y sobre todo de Rumanía. «Estamos desplegando nuestros equipos para ver qué necesidades tienen esos pequeños. Es importante prestarles primeros auxilios psicológicos y espacios amigables, a la espera de poder darles una asistencia psicoemocional más estructurada», señala Arantxa Osés, coordinadora Emergencias y Ayuda Humanitaria de la ONG.

A largo plazo

La experiencia de Aldeas Infantiles SOS muestra a la perfección la odisea que supone desplegar acciones humanitarias estos días en Ucrania. La organización lleva cerca de 20 años en el país, y antes de que estallase el conflicto decidió trasladar a las familias que protegía hacia el oeste. A las que no quisieron emigrar les repartieron kits de supervivencia. Nunca pensaron que tendrían que recurrir a ellos inmediatamente. «Hoy en día esos padres, madres y niños están asediados y aterrados, aunque tratamos de seguir dándoles apoyo telefónico hasta que puedan salir», apunta Mónica Revilla, portavoz de la organización.

Médicos Sin Fronteras, por ejemplo, lleva años en Ucrania con proyectos relacionados con la atención primaria, prevención del sida y tuberculosis incluso en la región de Donetsk. Lógicamente, han tenido que parar todos estos programas para replantearse cómo actuar. Por el momento, solo han podido donar kits para heridos de guerra a un hospital de Mariupol e impartir formación en telemedicina a 30 cirujanos para la atención de traumatismos.

Cruz Roja Ucrania, que cuenta con más de 500 empleados y casi 4.000 voluntarios en todo el país, sigue trabajando dentro de sus fronteras con el apoyo de del Comité Internacional de Cruz Roja, que está actuando, como Unicef, ante la grave escasez de agua que ha provocado la intensificación de los combates.

Aldeas Infantiles SOS, Educo, Médicos del Mundo, Oxfam Intermón, Plan International y World Vision activaron ayer un Comité de Emergencia para canalizar conjuntamente los envíos de ayuda. Algunas ya están trabajando en la frontera. «Ahora mismo tenemos a una misión de expertos humanitarios que están viendo las necesidades y la capacidad de respuesta, para ver qué proyectos ponemos en marcha», apunta Ana Sastre, portavoz del Comité y directora del área de emergencia de Plan Internacional, que admite que las infraestructuras polacas, no acostumbradas hasta ahora a recibir refugiados, están desbordadas. Desde Aldeas Infantiles SOS temen también el riesgo brutal que sufren mujeres y niños durante el viaje a la frontera. «Están a mereced de la trata. Por el momento no nos han llegado problemas de este tipo, pero ha pasado antes en Siria y Afganistán», admite Revilla.

Es importante, más allá de las necesidades básicas, pensar en medio plazo. «Los niños vienen muy impactados, angustiados, con familiares que han dejado atrás. Necesitan volver al colegio, acompañamiento psicológico. Esto no es borrón y cuenta nueva», sentencia Sastre.

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