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GUERRA EN UCRANIA - 5 de Marzo de 2022 - Nota vista 67 veces

El Consejo de Seguridad de la ONU condena el «inaceptable e irresponsable» ataque a una central nuclear

El Consejo de Seguridad de la ONU, el órgano de mayor poder de la organización internacional, se reunió este viernes de urgencia en su sede en Nueva York para tratar el ataque ruso a la central nuclear ucraniana de Zaporiyia, la mayor de Europa.

«Es la primera vez que un estado ataca una central nuclear con combustible y en funcionamiento», criticó Barbara Woodward, la embajadora ante la ONU de Reino Unido, uno de los países que convocó de urgencia al consejo. «Incluso en medio de una invasión ilegal como esta, Rusia debe dejar el combate fuera de las centrales nucleares y proteger su seguridad».

En el comienzo de la reunión, el consejo recibió informes de dos autoridades de organizaciones internacionales.

La primera fue Rosemary DiCarlo, subsecretaria general de la ONU para asuntos políticos y mantenimiento de la paz. «Las operaciones militares alrededor de infraestructuras civiles críticas como las nucleares no solo son inaceptables sino también de gran riesgo e irresponsables», dijo DiCarlo, que aseguró que la ONU sigue «con gran alarma» la situación. DiCarlo también criticó que hay «millones de ucranianos que sufren bombardeos duros y muchas veces indiscriminados».

Rafael Mariano Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, ofreció la información disponible sobre el ataque, que afectó a un edificio adyacente a un bloque en el que hay seis reactores nucleares. El ataque provocó un incendio, que fue después sofocado, pero el bloque con los reactores y su seguridad no resultaron afectados. «La operación de la central ha recuperado la normalidad, dentro de que no es normal de que haya fuerzas militares a cargo de ella», añadió.

«Gracias a Dios, el mundo evitó por muy poco una catástrofe nuclear la pasada noche«, criticó la embajadora de EE.UU. Linda Thomas-Greenfield, que exigió a Rusia una «retirada de tropas de la planta» para el tratamiento de heridos, permitir el trabajo de operadores que aseguren la seguridad de la planta y evitar un mayor deterioro de la infraestructura. Calificó la actitud de Rusia como «altamente irresponsable«.

Thomas-Greenfield repasó los ataques rusos a zonas residenciales y a infraestructuras civiles críticas en los últimos días, rematados con el de la planta nuclear de Zaporiyia. «Putin debe parar esta locura y debe hacerlo ahora», dijo en referencia al presidente de Rusia.

El embajador de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia, retrató un episodio distinto por completo en la central nuclear, como si se tratara de una realidad paralela. En su versión, un grupo de saboteadores ucranianos atacaron a una patrulla rusa desde el edificio que fue afectado. Los rusos respondieron y después los ucranianos prendieron fuego al edificio.

Nebenzia calificó las denuncias contra Rusia de «campaña sin precedentes de mentiras y desinformación» y aseguró que la reunión de urgencia del Consejo de Seguridad «es otro intento de las autoridades de Kiev por avivar la histeria en Ucrania» (durante semanas, Nebenzia y el resto de autoridades rusas usaron esa misma palabra, «histeria», para rechazar las advertencias de EE.UU. de que Moscú planeaba una invasión contra Ucrania). Además, el embajador acusó a los ucranianos de retener «por la fuerza» a cientos de extranjeros de países como China o India (ambos con asiento en el Consejo de Seguridad, el primero como miembro permanente) e incluso de disparar contra un grupo de chinos.

China mantiene su posición

En su discurso, el embajador chino, Zhang Jun, mantuvo la posición de no enfrentarse con Rusia ni verter ninguna acusación. Lamentó el episodio de Zaporiyia pero aceptó las «informaciones y clarificaciones» proporcionadas por el representante ruso.

El embajador ucraniano, Sergii Kislitsia, cerró la sesión con un discurso agresivo contra las «mentiras» de Rusia y calificó las acusaciones de Nebenzia sobre ataques a extranjeros como «luz de gas».

«Hemos sobrevivido a la noche que podría haber cambiado la historia de Ucrania y de Europa», dijo Kislitsia sobre el ataque a la planta nuclear, que calificó de «acto de terrorismo nuclear» por parte de Rusia.

Después, volvió a pedir que la comunidad internacional establezca una zona de exclusión aérea en Ucrania, algo que el Gobierno de Volodimir Zelenski reclama desde hace días como una de las pocas maneras de poder contener al ejército ruso. «Si no hacemos nada, puede que sea demasiado tarde no solo para Ucrania, sino para todos nosotros».

Tanto la Administración Biden como la OTAN han dado su negativa con insistencia al establecimiento de esa zona de exclusión aérea. Si la imponen, se verían obligados a derribar naves rusas, lo que resultaría en una implicación militar directa en el conflicto que, de momento, rechazan.ABC

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