APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Salud

11 de Enero de 2022 - Nota vista 1581 veces

Tercera ola de coronavirus: un nuevo enfoque sobre la Ómicron para no entrar en pánico

Hace dos años, el diagnóstico y la vigilancia con testeos eran fundamentales. Sin embargo, con la nueva variante, hoy el foco está en otro lado.

La disparada de casos positivos de coronavirus en la Argentina y en el mundo debido al avance de la Ómicron y la prevalencia en el país de la temida Delta, no da respiro. Si bien la variante sudafricana es considerada más contagiosa, expertos aseguran que es mucho más leve que la inglesa y que no genera grandes complicaciones en los vacunados.

No obstante, y pese a la evidencia científica que sugiere que la nueva variante es más transmisible, pero al mismo tiempo más débil que las anteriores (se registraron bajas tasas de internaciones y muertes en el mundo), la gente tiene miedo.

Las vacunas ofrecen una fuerte protección contra enfermedades graves, pero que no llegarán a ser mortales. La Ómicron no parece ser tan letal como algunas variantes anteriores, como la Delta. Y aquellos que estén inoculados tendrán una protección renovada contra otras formas del virus que todavía están circulando.


Tercera ola de coronavirus: por qué

no hay que entrar en pánico

¿Hay que preocuparse por demás o entrar en pánico por la variante Ómicron? El infectólogo y Director Ejecutivo del Hospital de Moreno, Emmanuel Álvarez (M.P. 230.850) explicó que la tercera ola de covid en la Argentina (como en el mundo) impresiona por su velocidad de contagio en la población y, gracias a la exitosa campaña de vacunación (más del 70% de la población nacional inoculada con dos dosis), no se lamentan formas graves y muertes. “A sabiendas de que las situaciones son dinámicas al igual que los protocolos (que deben respetarse a rajatabla según cada jurisdicción y en cada momento) aportamos algunas reflexiones sobre el nuevo enfoque que necesitamos para no hacernos la vida cotidiana (y la pandemia) más complicada de lo que ya es de por sí. Como dice el milenario proverbio del arte de curar ´ante todo, no hacer daño´, podríamos elaborar una nueva versión en el caso de la Ómicron en la Argentina: ´ante todo, no crear un problema donde no lo hay´”, sostuvo.

Para el especialista, así como hace dos años se decía que el diagnóstico y la vigilancia con testeos eran fundamentales (ya que nos permitía aislar, bloquear y hacer seguimiento a los casos para que no se saturen las camas de terapia intensiva y colapse el sistema sanitario), “hoy el foco está en otro lado”.

“El aislamiento de contactos estrechos en este contexto, con este gigantesco número de casos y esta positividad gigante no parece tener un fundamento epidemiológico fuerte. Cuestionamos focalizarnos en los testeos a mansalva sino más bien repensar el enfoque”, señaló. En la Argentina, precisó, la variante Ómicron tiene una altísima probabilidad de contagio los primeros días, pero un impacto mucho menor en provocar formas graves de la enfermedad.

“Esto se debe a la muy buena cobertura de vacunación que tuvimos y tenemos, y que nos diferencia del impacto de esta variante en otros países. Lo paradójico es que a pesar de que esta ola no está tensionando el sistema de salud hospitalario por la ocupación de camas, sí lo está poniendo en riesgo de colapso como consecuencia de la ola de positivos del personal de salud, sumado a la demanda aumentada de todas las otras patologías (demanda contenida durante casi año y medio)”, advirtió. Para él, este riesgo está directamente relacionado a los criterios de contacto estrecho, por ejemplo.

“El personal de salud, al igual que toda la población, está saliendo y entrando a aislamientos por contacto varias veces al mes. El impacto en la productividad, no sólo en salud, es muy grande. Demasiado quizás, para una infección que, en este escenario específico (y que es dinámico), se expresa en una forma leve y de corta duración”, aclaró.

Medidas a tomar frente a la Ómicron

Según Álvarez, se debe evaluar en forma urgente una etapa sin aislamiento por contacto estrecho. “¿Cuántos se tendrían que aislar tras una noche de boliche o restaurante cerrado con cientos o miles de personas y varios positivos o en las reuniones familiares de todos los días?”, preguntó.

“Orientar, en el caso de síntomas compatibles, dando aviso al sistema de salud y al ámbito laboral dejando que el sistema de salud hospitalario/sanatorial se focalice en los casos graves (que son muchos menos en personas con esquema completo de vacunación), sería lo más conveniente”, añadió. Es decir, menos testeos y más vacunación y uso de barbijo, que fue lo que demostró tener mayor influencia en la reducción de internaciones y mortalidad. Por último, concluyó: “Las pandemias y su impacto en las distintas sociedades, culturas y territorios son diferentes y dinámicas. Tenemos la obligación de reflexionar donde pisan los pies y, a su vez, con una mirada empática con el equipo de salud que viene dando una batalla que ya va por el tercer año consecutivo”.


Contenido Relacionado