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Por Jorge Luis Ciucio - 22 de Noviembre de 2021 - Nota vista 1977 veces

MIRTA GLADIS BETENDORFF: No hay que olvidarse de ella

En este momento que estoy escribiendo esta nota, me tiembla la mano ya que quiero recordarla a Mirta Gladis Betendorff, que pertenecía a la colectividad alemana y gran colaboradora en la Fiesta del Inmigrante.

  El sábado pasado me llega la noticia de que había partido a la casa de Dios. Esa enfermedad que hasta ahora no encontraron cura, le afectó un órgano y la ciencia médica no pudo, y Dios la llevó para que tenga el descanso eterno.

  En el año 1992 al cumplirse 500 años del descubrimiento de América, se reunieron en la plaza España un grupo de inmigrantes y decidieron hacer un homenaje a los inmigrantes que llegaron a este país y a los que iban llegando.

Esta fiesta consistía en una presentación de platos típicos de cada país y se realizaría en la plaza 25 de Mayo. Y así fue como en el año 1993 empezó esta reunión y con un desfile de las colectividades que hay en nuestra ciudad.

  Mirta estaba a su vez trabajando en la oficina de turismo y desde allí la municipalidad nos dio todo el apoyo y ella fue el nexo. Era una luchadora y quería que todo saliera bien.

Pero con el tiempo la plaza resultaba chica que debido a tanto movimiento se pisaban los canteros y la municipalidad nos cedió el predio donde está el cosmódromo.

Y ahí nos trasladamos en el año 2004, estando de presidente Zubizarreta de la colectividad vasca y yo de vice. Ese año la colectividad francesa trajo de Pigüé a los franceses con la omelette.

  Mirta consiguió que la titular del supermercado Modelo, Laura Kobrinsky donara el jamón y el aceite para la omelette.

 Más la conocí siendo presidente en el 2005 de Inmigrantes, que era representante de la colectividad italiana y vice la señora Celia Blustein de Leibovich por la colectividad judía.

  Siempre Mirta estaba en todo lugar que se la necesitaba. No le importaba de qué colectividad eran, sino que la fiesta saliera lo mejor posible. Dedicaba horas de su descanso y de estar con su familia, a trabajar por la fiesta.

  Por motivos particulares y familiares tuvo que ir a vivir a San Pedro, prov. de Bs As.

En esa ciudad estaba trabajando en un diario local y en la municipalidad y luchando para hacer una fiesta del inmigrante de la zona

  Espero que haya un lugar en la fiesta para poner su nombre, como el escenario lleva el nombre de Leandro Cuberli, un joven de la colectividad italiana, gran colaborador junto a Armando Comparín quien dejó su vida en el sur de la provincia sobre la ruta 14.

  Ella ya no está con nosotros, pero sí en nuestro corazón y en la memoria por todo lo que hizo.

Quien de la nueva comisión de Inmigrantes no la conoció que consulte para poner su nombre en esta hermosa fiesta que recordamos a los inmigrantes y la vamos a recordar a ella como a Leandro.

  Miremos el cielo y pensemos en ella, que está allá.

Y si una lágrima nos moja la mejilla, no la seques déjala que la moje que es la manera que ella nos está besando y diciendo gracias por recordarme.

  Le pido a Dios que le dé el descanso eterno que se merece y para ella no se apague la luz que no tiene fin.

Que descanse en paz. Amén.

                        

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