APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

Agro

Merece un brindis: - 8 de Noviembre de 2021 - Nota vista 666 veces

Después de 90 años, la experimental del INTA Concordia vuelve a investigar sobre vitivinicultura

Poco se sabía de este dato, pero la Estación Experimental del INTA en Concordia nació en 1912 (incluso mucho antes de la creación de ese Instituto) como “Estación Enológica Concordia”.

Luego vino esa decisión absurda que en los años 30 condicionó la historia de muchas economías agropecuarias, pues se obligó a muchas regiones a erradicar sus vides y así concentrar la vitivinicultura en la región Cuyana.

“Al desalentarse la producción de vid en la década de 1930 (la experimental) cambió su orientación hacia otros cultivos como el citrus y la forestación”.

Una gacetilla del INTA Concordia cuenta ahora que después de casi 90 años y de la mano del sector productivo, la Experimental retomó la vitivinicultura entre los asuntos que la ocupan.

La iniciativa, que merece un brindis, es volver a “generar información técnica tanto en la etapa de cultivo como en la enológica”.

Por estos días, en este regreso, se ha terminado de instalar un lote demostrativo que cuenta con dos variedades blancas (Sauvignon Blanc y Chardonay) y cinco variedades tintas (Marselan, Cabernet Franc, Merlot, Cabernet Sauvignon y Tannat), esta última variedad muy popular en Uruguay, fue “emblemática en aquellas épocas de esplendor” de la vitivinicultura entrerriana.

Nótese que la decisión de los investigadores del INTA entrerriano ha sido no incluir la variedad Malbec, que domina la vitivinicultura de Mendoza.

“El lote estará destinado a realizar estudios de manejo de la canopia, manejo de enfermedades y plagas, fertilización, podas y sistemas de conducción en su etapa inicial.

Estos ensayos buscan dar una respuesta a demandas territoriales generadas por un sector productivo que es protagonista del resurgimiento de la vitivinicultura en la provincia de Entre Ríos”, contó no sin orgullo el ingeniero agrónomo Guillermo Enrique Meier.

Tanto en la costa del Paraná como en las costas del Uruguay, en Entre Ríos están surgiendo en los últimos años varios proyectos vitivinícolas que aspiran a remontar una cuesta difícil.

Es que en esa provincia las primeras vides fueron plantadas por Justo José de Urquiza en 1863 y años después, en 1907, la provincia llegó a ser la 4ª productora de uvas del país, con 4.900 hectareas y 30 bodegas.

Todo esto duró hasta que en 1935, durante la Década Infame, un decreto del general Agustín Pedro Justo ordenó erradicar los viñedos, romper toneles y derramar el vino. Recién en 1993, una nueva regulación del INV puso fin a la prohibición.

Al INTA Concordia le llevó un tiempo más volver, pero finalmente lo hizo, cuando la demanda de los nuevos productores lo definió como una prioridad.

Por ello, “tanto el diseño del lote como la elección de las variedades y los portainjertos fueron realizados conjuntamente con representantes de la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos y docentes de la Tecnicatura Superior en Enología y Fruticultura”, explicó Meier.

Ahora, a observar, ensayar y tomar apuntes.

A partir de cuarto o quinto año y cuando las plantas comiencen a producir uva, la Experimental de Concordia también se dedicará a la elaboración de vinos, lo que permitirá avanzar en estudios enológicos directamente vinculados a los sistemas productivos.

(Bichos de Campo)

Contenido Relacionado